Luna

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La luna es… ¡Masculino!

Descubrir que mi referente femenino por excelencia es la representación masculina de la energía según la tradición árabe-romaní, ha sido … Desconcertante…

Luna… A sus pies he dejado secretos, sueños, anhelos, virtudes y pecados. Luna… Me sentido siempre tan identificada con sus ciclos, la influencia de su redondez y su lenta desaparición, para volver a surgir de la sombra.  No es fácil identificar como símbolo masculino, a un referente que es el femenino por excelencia en las tradiciones en las que me he formado. 

No es sólo eso. Ha sido también desconcertante escuchar que la Luna, según la tradición árabe, ¡no mengua! Siendo masculino, solamente crece, ¡siempre crece!

No puedo trasladar toda esa ideología a mi danza. No me siento cómoda pensando en que Luna es un elemento masculino que rige mi condición de bailarina, en la que manifiesto todo lo femenino que hay en mí. Al bailar, mi femineidad llega a su máxima expresión en cada uno de mis movimientos y se siente totalmente identificada con la redondez plena de la Luna llena y mengua y renace en los ciclos de la expresión de mis caderas cuando recorren círculos y semicírculos que la evocan.

Luna será para mí la manifestación más femenina de la luz en el cielo: la contemplación de su redondez llena mi semblante y me acojo a su presencia cuando la veo reinar plena y majestuosa en la infinita negrura del cielo nocturno. Luna me acuna cuando mengua, me desvela cuando resplandece y me hipnotiza cuando desaparece…

Definitivamente, me sigo identificando con la parte más femenina de la redondez de la luna y su encantador hechizo brillante.

Peregrina lunar.

Un secreto engarzado en el pecho

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Mientras el hombre andaba afuera, haciendo el mundo, la mujer, disipada por naturaleza, presenció -de manera casual, una escena de amor entre el cielo y la tierra.

Ambos, ruborizados, le pidieron a la mujer que, por delicadeza, jamás nombrara en palabras lo que acaba de ver.

Le otorgaron en cambio la danza más sutil, aquella que eternamente daría testimonio de un amor a prueba de todo. Entonces la tierra se le enredó en las caderas a la mujer y el cielo le engarzó un secreto en medio del pecho …
y así han pasado muchos, pero muchos muchos años.

Tradición oral Romani.

Arte es evolución creativa, sin tabúes ni esquemas preconceibidos

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PrintHace unos días vi un vídeo magnífico en el que un grupo de bailarines manifestaba con gran esplendor la belleza de la danza flamenca con bata de cola. Me pareció tan bien realizada la técnica, tan elegantes los movimientos, tan hermoso el contraste de los colores del vestuario que hacían juego con los colores de los músicos e instrumentos, era un todo enmarcado por la sensualidad flamenca; tal era mi concentración en el arte, que no le di relevancia a que fueran cuatro varones los que estaban en escena. Fue después de un rato que noté la exquisita figura masculina, que se desplegaba en escena. No me pareció relevante, simplemente, lo noté.

Cuando lo compartí en una de mis redes sociales, llegó un comentario en el que el género de los bailarines fue notado no por su excelente ejecución, sino por el hecho de que se trataba de hombres realizando una danza considerada femenina.
Sí. Efectivamente. Ese era el punto central de la coreografía, que no por casualidad ganó el primer premio del festival Talent Madrid 2016. La coreografía se llama TINEVO, de Emilio Ochando. En palabras del Maestro Ochando: “TINEVO es el juego de letras que se ha llevado a formar con la base de la palabra VIENTO. ¿Por qué viento? porque es la palabra que me ha hecho ver el sentido de vivir, de pensar, de disfrutar y sobre todo de caminar hacia un rumbo sin vacíos. Con este espectáculo quiero expresarme mostrando 4 elementos que gracias al viento cobran celeridad como son el mantón, el abanico, la bata de cola y las castañuelas. Elementos que cobran vida gracias ha esa cálida y fresca brisa que deja el Viento cuando el movimiento fluye solo. Son elementos que caracterizan a la mujer a la hora de expresarse en el baile, por ello este entramado se compone de figuras masculinas formada por 4 bailarines y 4 músicos, donde muestro que hay que dejar a un lado los tabúes; que tanto el hombre como la mujer puede mostrarse tal y como es sin necesitad de etiquetas. En la parte musical se utiliza la guitarra, el violín y el cante de dos voces todo ello en directo dejando soplar ese aire que marca el tiempo.”

Ese mismo comentario, me hizo recordar otra excelente ejecución realizada por hombres. Se trata del  tradicional ballet El lago de los Cisnes, usualmente representado por bailarinas. Sin embargo, la búsqueda creativa y capacidad de innovación de Sir Matthew Christopher Bourne, coreógrafo inglés, recreó el clásico de Tchaikovsky, dando como resultado una propuesta que le ha dado la vuelta al mundo exitosamente. Según palabras de Sir Matthew Bourne, “La idea de un cisne masculino completa el sentido de fuerza y belleza: la enorme envergadura de los brazos de estas criaturas sugiere la musculatura del bailarín mucho más que el de la bailarina en un tutú blanco. La bailarina puede sugerir, con certeza, la serena belleza del ave deslizándose a través del agua. Con todo, una de las imágenes que hemos estudiado fue una secuencia en velocidad desacelerada de un cisne atacando a un bote de pescadores (pienso que por proteger a sus polluelos) y fue aterrador. Nosotros deseábamos llevar a los cisnes a su naturaleza más violenta, particularmente en el Acto IV cuando la música llega a su máximo poder dramático. Así el cisne representa para el príncipe todo lo que él desea ser: fuerte, bello, libre. Es una especie de álter ego que refleja el estado de humor de la mente del príncipe. Su relación tiene una fuerte carga homo-erótica”.

Arte es la actividad en la que el ser humano recrea, con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas valiéndose de la materia, la imagen o el sonido. Es el conjunto de obras que resultan de esta actividad, así como las diferentes tendencias o estilos de las mismas. Entonces, viéndolo desde esta perspectiva, desde la definición de la palabra en sí, cada una de las demostraciones que he mencionado anteriormente, refieren exactamente esa necesidad del ser humano de manifestar su creatividad a través de la renovación, innovando, imaginando nuevas formas de plantear situaciones que generan emociones, abren nuevas ventanas para ¡seguir creando!

La primera vez que vi a Óscar Flores, bailarín argentino de danza oriental, quedé extasiada por la forma en la que logra interpretar toda la suavidad y sensualidad de los movimientos de la danza femenina por excelencia desde tiempos ancestrales, antes del flamenco, antes del ballet, las mujeres orientales demostraron toda su femineidad a través de la danza del vientre que en el cuerpo de Óscar Flores toman fuerza y dinamismo haciendo gala de un gran conocimiento de la técnica, marcando cada movimiento con su espíritu, dándole su esencia.

Considerado por los críticos como el heredero de Rudolf Nureyev y Mikhail Baryshnikov, dos de los más grandes bailarines del siglo XX, Sergei Polunin, excéntrico bailarín ucraniano ha dejado marca en la historia del ballet al conseguir el estatus más alto en el Royal Ballet de Londres a sus 19 años de edad. Su técnica es innegablemente perfecta. Sus movimientos impecables contrastan con su rebeldía y rudeza.  Ha desafiado la tradición, generando grandes polémicas a su alrededor.

Creo que es precisamente la capacidad de poder manifestar la esencia del espíritu humano para lograr una conexión con los espectadores, generando emociones y removiendo sentimientos, la parte más enriquecedora de cada una de las interpretaciones que he mencionado en este escrito: la esencia del espíritu del bailarín.

Peregrina en la cadencia de la danza.

agosto 5th 2016 Joyas en movimiento: Danza

La Odalisca

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Comenzó con movimientos que después siguieron a las notas. La interpretación fue surgiendo del sentimiento que nacía de cada pausa, entre cada silencio, cambiante como el movimiento de la seda. Luego llegaron las palabras que quedaron perfectas para el momento.

¿De qué sirve mi belleza
la riqueza,
pompa, honor y majestad,
si en poder de adusto moro
gimo y lloro
por la dulce libertad?

Luenga barba y torvo ceño
tiene el dueño
que con oro me compró;
y al ver la fatal gumía
que ceñía,
de sus besos temblé yo.

¡Oh, bien hayan los cristianos,
más humanos,
que veneran una cruz,
y dan a sus nazarenas
por cadenas,
aura libre, clara luz!

Dime, mar, que me aseguras
brisas puras,
perlas y coral también,
si hay linfa en tu extensión larga
más amarga
que mi lloro en el harén.

¿De qué sirve a mi belleza
la riqueza,
pompa, honor y majestad,
si en poder de adusto moro
gimo y lloro
mi perdida libertad?


Juan Arolas (España 1805-1849)

Peregrinando entre notas y palabras

Bailarina

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Un poema de Gabriela Mistral, para celebrar el día de la danza.

La bailarina ahora está danzando
la danza del perder cuanto tenía.
Deja caer todo lo que ella había,
padres y hermanos, huertos y campiñas,
el rumor de su río, los caminos,
el cuento de su hogar, su propio rostro
y su nombre, y los juegos de su infancia
como quien deja todo lo que tuvo
caer de cuello y de seno y de alma.

bailarina En el filo del día y el solsticio
baila riendo su cabal despojo.
Lo que avientan sus brazos es el mundo
que ama y detesta, que sonríe y mata,
la tierra puesta a vendimia de sangre,
la noche de los hartos que ni duermen
y la dentera del que no ha posada.

Sin nombre, raza ni credo, desnuda
de todo y de sí misma, da su entrega,
hermosa y pura, de pies voladores.
Sacudida como árbol y en el centro
de la tornada, vuelta testimonio.

No está danzando el vuelo de albatroses
salpicados de sal y juegos de olas;
tampoco el alzamiento y la derrota
de los cañaverales fustigados.
Tampoco el viento agitador de velas,
ni la sonrisa de las altas hierbas.

El nombre no le den de su bautismo.
Se soltó de su casta y de su carne
sumió la canturia de su sangre
y la balada de su adolescencia.

Sin saberlo le echamos nuestras vidas
como una roja veste envenenada
y baila así mordida de serpientes
que alácritas y libres le repechan
y la dejan caer en estandarte
vencido o en guirnalda hecha pedazos.

Sonámbula, muda en lo que odia,
sigue danzando sin saberse ajena
sus muecas aventando y recogiendo
jadeadora de nuestro jadeo,
cortando el aire que no la refresca
única y torbellino, vil y pura.

Somos nosotros su jadeado pecho,
su palidez exangüe, el loco grito
tirado hacia el poniente y el levante
la roja calentura de sus venas,
el olvido de Dios de sus infancias.

Danzando en mi peregrinar por la vida,
Peregrina

Zaggat: del TA al KA complementando con el DUM

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zills

Tanta música y sólo dos notas DUM y TAK producidos por dos pequeños platillos de metal amarrados a los dedos pulgar y medio de cada mano, para acompañar los golpes de cadera, shimmies y ondulaciones.

 

DUM es que golpe con las dos manos, marcando al mismo tiempo con fuerza o bien, sólo la mano principal 

TA el toque de la mano principal (dependiendo si se es diestra o zurda)

KA el golpe con la mano contraria

TÁ otra vez, mano principal

 

PRIMER EJERCICIO: alternando derecha, izquierda sin pausas
Taka-taka-taka-taka-taka-taka-taka…

SEGUNDO EJERCICIO: el sonido de dos – uno “galope”
Taka-tá, taka-tá, taka-tá, taka-tá. taka-tá…

TERCER EJERCICIO
Taka-tá, tá, taka-tá, tá, taka-tá, tá…

CUARTO EJERCICIO
Taka-taka-tá, Taka-taka-tá…

QUINTO EJERCICIO
Taka-taka-tá tá, Taka-taka-tá tá…

SEXTO EJERCICIO
Taka-tá-Taka-tá, Taka-taka-tá…

SÉPTIMO EJERCICIO
Taka-taka-taka-taka-taka-taka – tá

OCTAVO EJERCICIO
Taka-tá taka-tá – Dum, Dum…

NOVENO EJERCICIO
Dum taka-tá-Dum, Dum, taka-tá-Dum….

DÉCIMO EJERCICIO
Dum,Dum-Taka, Dum,Dum-Taka…

DÉCIMO PRIMER EJERCICIO
Dum-tá, Dum-tá, Dum-tá, Dum-tá, …

DÉCIMO SEGUNDO EJERCICIO
Taka-tá, taka-tá, taka-taka-tá, taka-tá-Dum-tá

DÉCIMO TERCER EJERCICIO
Taka-ta-tá-ka, taka-ta-tá-ka, taka-ta-tá-ka,…

DÉCIMO CUARTO EJERCICIO
Takataka-tá, takataka-tá, taka-taka-taka-taka-taka-taka-tá…

zills12inchAlgunas curiosidades…
El origen de tan singular instrumento se remonta a los fenicios (año 1.000 A.C.). Los antiguos crótalos eran de metal, barro cocido o madera y enlazados por un cordel o cinta. Hasta la fecha, siguen conservando estas características; existen referencias del Antiguo Egipto donde ya se utilizaban los crótalos, aunque con una forma un tanto diferente, de configuración alargada, imitando con frecuencia la forma de un antebrazo, con una estilizada mano en el extremo. Era frecuente que presentaran la forma de disco o plato podían ser de metal, de cerámica, o dos conchas naturales.

febrero 5th 2014 Joyas en movimiento: Danza

Me conecto

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025Conectarme con la a tierra, sentirme parte de ella es una práctica simple pero muy poderosa. Al conectar mis sentidos con la tierra, desde la planta de mis pies encuentro mi fortaleza. A través de la conexión con la tierra restauro el equilibrio en mi cuerpo y en mi mente. Estoy inmóvil. Dejo que mis pies reciban la sensación, de la hierba, de la arena, del piso, el agua, las piedras … … siento su temperatura, su textura. Recibo su vida. Respiro. Camino. Bailo. Imagino que mis raíces, profundas y extendidas a mi alrededor se mezclan con la tierra misma. Levanto mis brazos y esa energía explota y me envuelve. Mi aura se expande, movimiento que se convierte en alegría. Me transformo, soy una con la tierra, soy una con el aire. Soy infinita. Soy bruja.

Peregrina

Cleopatra en Nueva York

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Desde hace varios años, Cleopatra en Nueva York es una pieza musical que acompaña por lo menos dos de las tardes de mis semanas.  Con un ritmo que invita a transportarse a la nada de los pensamientos y soltar la respiración mientras los brazos se bambolean al ritmo de las caderas, el nombre que Nickodemus le dio a su versión, un tanto psicodélica, de un clásico egipcio le dan el toque de magia exótica a las fantasías que se pueden despertar al escuchar la voz que acompaña la cadencia de los instrumentos.

Y bien, Cleopatra sí está en Nueva York, y se erige majestuosamente en el Central Park, con poca cadencia, pero con muchos misterios insritos en sí.

Resulta que es uno de los dos obeliscos que fueron esculpidos en piezas de granito rojo de casi 21 metros de altura y con un peso que dista mucho de ser etereo: unas 180 toneladas.  Los jeroglíficos egipcios que están inscritos encierran secretos que se pueden intuir al escuchar la composición de Nickodemus.

Fueron erigidos originalmente en la ciudad de Heliópolis alrededor de 1450 a. C., aunque el granito que las compone provenía de las canteras de Asuán, cerca de la primera catarata del Nilo.

Las inscripciones fueron ordenadas grabar unos doscientos años después por Ramsés II, para conmemorar sus victorias militares. Cuando fueron trasladados a Alejandría en el año 12, se instalaron en el Caesarium (un templo construido por Cleopatra) pero fueron derribados más adelante y quedaron enterrados, por desatino del destino, para que pudieramos observar la mayoría de los jeroglíficos que permanecen legibles a la fecha.

Dos obelisco: uno en  Londres,  (Westminster, a orillas del Támesis), fue humilde obsequio al Reino Unido que Mehemet Ali hizo en 1819, en conmemoración de las victorias de Lord Nelson en la batalla del Nilo y de sir Ralph Abercromby en la batalla de Alejandría de 1801.   Pero como era un regalo muy costoso para los britanicos, se dieron el lujo de decir no, agradeciendo, claro pero negándose a financiar el pago del traslado a Londres, por lo que permaneció en Alejandría hasta 1877, cuando sir Erasmus Wilson patrocinó su transporte.

El otro, el que le me hace escribir estas líneas, se encuentra en los Estados Unidos y es  conocido como “La aguja  de Cleopatra en Nueva York”.  Ubicado en Central Park. Tras la apertura del canal de Suez en 1869, también un regalo que Ismail Pasha ofreció con la esperanza de cultivar las relaciones comerciales, formalizando el hecho su hijo y sucesor Tewfik Pasha en 1879. William H. Vanderbilt financió el traslado y el obelisco quedó instalado en el parque en 1881.

Piedras que cuentan historias, música que cuenta sueños … A mí me gusta esconder mis deseos y pensamientos en la cadencia de mis brazos y caderas cada vez que mis pies se deslizan en relevé acompañados de shimmies al ritmo de la composición de Nickodemus… 

Peregrina.

Tarab, el éxtasis en la música

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En la cultura árabe, la fusión entre la música y la transformación emocional se resume en el concepto de tarab, que no tiene un equivalente exacto, por lo que no se puede taducir.

Definir una palabra no siempre es suficiente para expresar la esencia de un concepto.

Tarab en árabe, es un estado de éxtasis y sumisión en el que uno entra, mientras escucha con cuerpo y alma, la música.

Por allá del 1798, Guillaume Andre Villoteau se hizo acompañar por un equipo de estudiantes de la música en una misión encomendada por Napoleón a Egipto, su trabajo consistía en observar y explicar las diferencias de la música oriental y occidental. Entre las principales diferencias, Villoteau observó que la música árabe evocaba fuertes emociones que transmitían a quienes la escuchaban, manipulando sus sentimientos. Notó que con gran facilidad los escuchas podían entrar en estados de trance o meditación.

Después de treinta y cinco años, el escritor árabe Ahmad Faris Al-Shidyaqen viajó a Europa y entonces trató de explicar la misma diferencia, por lo que en sus escritos plasmó la forma especial en la que el público reaccionaba ante la música occidental. Llegó a la concluisión de que la música occidental era más adecuada para representar imágenes y conceptos, mientras que la música árabe tendía a dibujar una emoción.

Y buen, eso es el Tarab. No es el estilo de música, sino la escencia de la emoción que produce la música. El éxtasis que se origina al escucharla.

Bailar tarab, es bailar el sentimiento, la emoción, la escencia más pura de la música. En alguna ocasión, un percusionista les preguntó a un grupo de bailarinas de danza árabe que tomaban un curso de ritmos que él impartía: ¿Bailan tarab? Todas se quedaron con una expresión de duda en sus rostros.

No sabían qué significaba tarab.

Danzando, Peregrina.

La bailadora

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Un poema de José Juan Tablada

 

 

¡Ardores, aromas y ritmos mantienes

en plural encanto y en prestigio vario,

y ardes y perfumas, en lentos vaivenes,

como un incensario!

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Peregrina.