Ecos de la raíz

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En la pared manchada por la humedad, colgaba una vieja cruz. Su espíritu respondía, con delicado tintineo de marimba el canto oscuro de su origen, cual eco lejano, después de cada Ave María.

Peregrina

 



Fotografía:  https://app.emaze.com/@AZTLFQCZ#2

Danny Boy … ¡No perdamos la cabeza!

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«Danny Boy» es una canción irlandesa, una de esas piezas tan antiguas que se pierden en los orígenes de la cultura Celta. Los registros  se pierden en 1855, y la relacionan con otra composición, aún más antigua, ‘Aire de Derry’ en recuerdo de una ciudad de Irlanda del Norte.

No es la música lo que me movió a escribir estos párrafos, sino el cortometraje de Marek Skrobecki,  director polaco que ha desarrollado una técnica de cine animado muy peculiar; la tercera vez que trabaja con elementos de 3D, con muñecos hechos de látex, plástico, tela y plastilina. La configuración tridimensional de la película transmite sensaciones abrumadoras.   Pero más allá de la técnica de animación, es la historia que cuenta en el corto titulado Danny Boy, con el que obtuvo más de 17 premios internacionales.

Impactante, desde el primer momento. Conforme avanza la historia, la zozobra aumenta y es sobrecogedora la sensación de ver que es un espejo de la realidad que vivimos: seres pensantes que deciden dejar de pensar. Vivimos en un mundo así, tal cual. La tristeza, la falta de color, la insensibilidad que rodea a Danny Boy, el único que nota la realidad que lo rodea.

Solemne el punto en el que la voz desenreda las palabras de una canción tan antigua, con tanta memoria colectiva.

Me abatió el final… me dejó desconsolada… Perder la cabeza por pertenecer … ¿El amor le hizo perder la cabeza, o fue la desolación e impotencia de no poder hacer nada para que los demás vean y decidan vivir?

Peregrina… Consciente de no querer perder la cabeza por ninguna razón.

 

Romper los límites para poder trascender

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Vi Cloud Atlas, de Tom Tykwer y los hermanos Andy y Lana Wachowski, basada en la novela homónima de David Mitchell.
Me parece que, más allá de ser una película en la que la edición seguramente tomó grandes momentos de reflexión para poder armar seis historias en una sola, sin perder contextos ni fondo, haciendo que todo se muestre como es: perfecto, demasiado bien a pesar de la imperfección que se pudiera percibir. 

Entre las tantas líneas que se prestan para interesantes reflexiones, particularmente interesantes encontré las que hablan de los límites.

Y es que en nuestra cotidianeidad, tenemos límites en todo y entre todo. Encontré  poético el ejemplo que nos plantean: el límite entre el ruido y el silencio. El ruido y el silencio (como todos los preceptos que vivimos, proclamados o no, conscientemente aceptados o no) son sólo convenciones.  Ataduras que por necesidad de nuestra inevolución vamos buscando para «amarrar» y «contener» nuestras incapacidades.

Todos los límites son convenciones que están esperando ser trasendentales. Uno puede trascender cualquier convención si sólo puede primero concebir hacerlo.

Efectivamente, si observamos la vida de quienes han marcado cambios importantes en la humanidad, claramente nos damos cuenta de que han sido rebeldes que han pasado a la posteridad precisamente porque se han atrevido a cambiar paradigmas, a romper esquemas y convencionalismos establecidos por la sociedad que se maneja por reglas que limitan la libertad; reglas pensadas e impuestas por unos cuantos, esos que codician y mantienen el poder, a cualquier costo, con tal de poseer, o creer poseer la libertad.

Libertad es poder sentir el corazón de alguien, sin contar con la alegría de csu presencia. Cuando así sucede, entonces la separación es sólo una ilusión y la vida se extiende más allá de las propias limitaciones. Esas precisamente que nos causan miedo, por las que cometemos tantos errores.

¿Por qué seguimos cometiendo los mismos errores, una y otra vez? Uno se equivoca cuando no sabe cómo hacer algo y cuando no se tiene el conocimiento, entonces se pregunta a quien lo tenga, se pide ayuda… ¡Ayuda!

Una sola palabra que únicamente puede ser pronunciada si se renuncia al orgullo, si se logra vencer el egoísmo.

Pedir ayuda es muy difícil porque comporta reconocer la propia incapacidad, muchas veces ante quienes, según los propios convencionalismos, pudieran ser menos inteligentes, menos fuertes, menos capaces. Ayuda… qué difícil de pronunciar, porque, generalmere los débiles son carne que los fuertes comen.

Debemos tomar consciencia de que solos no podemos lgorar hacer nada. Somos parte de un todo y como tales debemos proceder.

El ser, es el ser percibido, solo puede conocerse a si mismo a través de los ojos de otros. Más aún, la naturaleza de nuestras vidas inmortales, la verdadera eternidad, el infinito, radica precisamente en la impermanencia de nuestra condición humana que se mueve en el infinito a través de las consecuencias de nuestras palabras y hechos que continuan creando situaciones que generan espacios y mantienen el tiempo en marcha, escriben historia y como tal, acto tras acto son castigados a través del tiempo. ¿Karma? Tal vez.

Aquel que parece más débil es quien más fortaleza posee. Y todo aquel que se considere fuerte y poderoso debe estar consciente que está íntimamente ligado a la debilidad del otro, pues nuestras vidas no nos pertenecen. Estamos ligados unos a otros, a través y más allá del tiempo, nos une la misma vida, del vientre a la tumba, nuestras vidas están ligadas a otros.

Todos nuestros actos tienen consecuencias que afectan y transforman, de una manera u otra, los eventos que les seguirán. Con cada crimen y cada acto de amabilidad estamos creando nuestro futuro. ¿Existe la reencarnación? ¿Existen el cielo, el nivrana? ¿Una vida después de la muerte? ¿Es la clonación una salida hacia el final, o nos permite regresar al origen?

¿Cuáles son las consecuencias de la recreación de un individuo eternamente? 

Una película que despierta infinidad de preguntas, que responde muchas de las que ya se hayan generado anteriormente después de experiencias o están a punto de generarse a partir de estas líneas. Una película que se identifica con quienes se sienten, de una forma u otra, un revolucionario; uno que será siempre rechazado por los poderosos, uno que será único entre las minorías, extraño entre los más diferentes: una gota en un océano sin límites, sin embargo… un océano es una multitud de gotas.

En una nube de pensamientos,
Peregrina.

Medianoche en París

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Ir al pasado para darle sentido al presente. La magia de París desplegada en su máximo esplendor al puro estilo de Woody Allen. ¿Todo tiempo pasado fue mejor? ¡No lo creo!

Una ciudad preciosa y memorable: París, cada época de su historia ha sido marcada por personas que vivieron con plenitud y libertad de pensamientos revolucionarios, vidas que han escrito la historia de nuestro mundo. En esta cinta, Woody Allen logra reunir un reparto tanto de actores como de personajes históricos que manifiesta lo que ha sido París: magia, fantasía, cultura, moda, ciencia, luz.

Confrontarse con la propia realidad puede ser ciertamente desconcertante. Ir a las raíces y aceptar la realidad de lo que somos, después de todo, el amor siempre está presente fuera del tiempo y del espacio. Lograr verlo es la tarea principal que le da chispa a todo lo que hacemos en la vida, de eso depende ser memorables … o no.

Guión inteligente, divertido; fotografía detallada, detallista; dirección precisa, preciosa; actuaciones frescas, naturales; música que transporta y reaviva, historia enredada en la historia misma… Hasta ahora, Midnight in Paris es la joya más brillante que he visto de Woody Allen. ¡Una verdadera delicia!

Curioso ver el estilo holandés del afiche… ¡Las delicias del arte!

¡Tienes que verla!
Au revoir!, Peregrina

Música para una historia

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En la enorme industria generadora de sueños millonarios, la música es como una joya que se usa en una noche de gala:  puede ser sutil y elegante como un pendiente de diamante o bien rebuscada e invasiva como largas cadenas de oro con piedras de colores.  Ya desde su inicios, en la época del cine mudo, las historias se adornaban con el ébano y el marfil de un músico en la sala que transmitía sus propios sentimientos mientras miraba la trama como un espectador más.

Desde entonces, la columna sonora de una película ha llegado a ser como un armazón que se teje desde el tema de inicio, engarzándose nota a nota a través de cada una de las piezas que acentúan el fondo de cada escena, hasta cerrar con la composición final que engloba el sentido de la historia.

Quien ha visto cada una de las películas nominadas en la categoría de mejor  banda sonora, sin duda se habrá dejado llevar por la música que logra enfatizar el silencio de los personajes y hacernos sentir su desolación; remarcar el paisaje y darnos la certeza de que nuestros pies logran salir de la mirada y entrar en la pantalla para poder caminar sobre las rocas encendidas por el sol que se pone; sentir el frío del viento que desplaza la fantasía y la convierte en vuelo de una realidad que nos lleva a toda velocidad hacia el inmenso azul de la libertad; alargar los segundos mientras cada milésima sirve como un gancho que detiene la caída de un sueño que no se sabe si concluirá al abrir los ojos en la realidad o convertirá el limbo en una realidad eterna.

Hoy sabremos quiénes serán los artistas que tendrán un Oscar en su colección de éxitos. Mientras te invito a escuchar esta selección de nominados:

Alexandre Desplat «The King’s Speech«. Sonidos de corte clásico para una película que cuenta la historia más allá de la historia de una época que, hasta la fecha, causa grandes controversias.
A.R. Rahman «127 Hours«. Su característica originalidad que nace de la mezcla del oriente con el occidente.
John Powell «How To Train Your Dragon«. Discípulo de , marca su propio estilo con una composición de fondo de fantasía celta.
Trent Reznor & Atticus Ross «The Social Network«. Moderna, con tintes electrónicos que logra manifestar la frialdad del pensamiento del visionario del gran emporio virtual.
Hans Zimmer «Inception«. La orquesta es la base de sus composiciones monumentales que logran hacer sentir la gravedad cero y la rapidez de la caída libre. Mi favorita en esta categoría.

Voy por un domingo de película,
Peregrina.

Y el ganador es…

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Las palabras mágicas que todo artista cinematográfico, desea escuchar en algún momento de su vida… ¡seguidas de su nombre! Caminar por la alfombra roja luciendo un diseño exclusivo, ser el centro de atracción de cuanta cámara pueda existir, saber que sus nombres serán recordados no sólo por quienes son en realidad –la persona-, sino por quienes han pretendido ser –el personaje- todos y cada uno de los participantes en las cintas esperan obtener el premio por el esfuerzo realizado. La vida hecha ilusión, eso es el cine. Una gran fábrica de historias que se nutre de emociones, de sentimientos; utilizar la necesidad del ser humano de vivir el drama ajeno y hacerlo propio en la intimidad que crea la oscuridad de la sala.

La industria del cine es una gran máquina que produce sueños calculados, que conoce el punto vulnerable del público en cada estación del año, en cada etapa de la vida.  Los productores de cintas tienen la suspicacia para saber qué guionista, cuál director, podrán tocar las fibras más sensibles del auditorio para levantar olas de emociones y transformarlas en ganancias; porque, si bien es cierto que el Oscar no siempre está relacionado con las películas más taquilleras, sí es un trampolín para que futuras producciones, con el nombre de un ganador de Oscar en la lista de sus créditos, puedan tener mejores ventas.

Así que una vez más, como sucede año tras año desde hace 83 años, estamos a punto de vivir el glamor que encierra la caminata sobre la alfombra roja para premiar a lo mejor del ciclo cinematográfico.La entrega del Oscar es entonces un resumen de emociones. El momento en que los creadores del drama, los productores de ilusiones, los generadores de sensaciones vivirán en carne propia y por partida doble –nominación y premiación-, las emociones que provocaron en las salas donde fueron proyectadas sus creaciones. Sentirán vibrar sus corazones al ritmo de la música que enmarcó su película, las mariposas en el estómago les harán sentarse hasta el fondo de su butaca en el Teatro Kodak, rogando a todos los astros porque su nombre sea el anunciado a través de los micrófonos. Padecerán taquicardia al escucharlo (o una fría sensación si resulta ser proclamado alguno de sus competidores) y finalmente vendrá el nudo en la garganta que los privará de la voz justo cuando sea su turno de expresar lo que sus corazones quieren gritar.

Millones de dólares invertidos en sueños, millones de dólares pagados a cambio de vivir emociones efímeras, sentimientos que para la mayoría de los espectadores durarán por el tiempo que las luces permanezcan apagadas, sensaciones que despertarán tal vez, en algunos, reflexiones que producirán crónicas, artículos de revistas, entradas de blogs, buenas razones para armar conversaciones interesantes que muy probablemente provocarán la compra de esa cinta apenas sea posible adquirirla. Pero esa es la segunda parte del gran negocio de la industria del cine que vive su final feliz cuando las taquillas lo respaldan.

Y el ganador es… (visita la página oficial y mira la lista de nominados)
Peregrina.

Un suspiro …

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Nada muere, todo se transforma. . .

La mirada de Rodrigo del Campo, un estudiante con madera de director. Música de Cinematic Orchestra «To build a home»

Peregrina.

enero 22nd 2011 Joyas cinematográficas

Entre el blanco y el negro: la aceptación

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De la primera persona a la única persona.

Siempre en el intento de ser mejore para los demás, tratando de ser aceptada sin que la aceptación venga desde el propio ser, desde mi yo más profundo.

En la búsqueda de la perfección en muchas ocasiones nos perdemos de ver lo que se ha logrado, los puntos positivos con los que se delimitan cada uno de los días que engarzan la historia, las alegrías que cada acierto pudiera producir, todas esas emociones son empañadas por los pequeños tropiezos que se esconden cobardemente tras las lágrimas. Lamentaciones que no permiten gozar de la imperfección, tal y como es. Aceptación propia: el secreto para poder ser natural, vivir con sinceridad, con la coherencia armoniosa que une a la mente con el corazón. Fluir a través de las circunstancias.

¿Por qué es tan difícil comprender que ya soy perfecta, por el simple hecho de existir? La mayoría de los peores errores, los verdaderos, reside en ese insignificante momento en el que falta el amor propio.«The Black Swan» con Natalie Portman. Al compás de la perfección de la música de Tchaikovski se me hizo presente mi propia imperfección… Sí, todos llevamos al cisne blanco y al cisne negro, están ahí, presentes en cada uno de nuestros pensamientos, en cada movimiento. A veces sobresale el blanco, a veces reina el negro otras veces uno de los dos oprime al contrario y lo hace parecer inexistente; sin embargo, ninguno es mejor, ninguno es perfecto y no pueden existir separados.Voy a disfrutar desde lo más blanco y puro, y hasta lo más profundo y negro de mis pensamientos. Propósito para 2011

Peregrina

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Sueños y pensamientos, luces y sombras

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Con los ojos cerrados, con los ojos abiertos. La luz y las sombras. Soñar y pensar.

Nuestra percepción del mundo interior y exterior procede de cada uno esos factores, se necesita mucha práctica para poder ver con los ojos cerrados o crear a partir de la sombras. Soñar despiertos en la inconsciencia del subconsiciente o pensar con la consciencia mientras se está soñando.

Realidad en la virtualidad que se puede sentir. Magia en la obscuridad que se puede ver.

Peregrina.

Música azul, Bruno Coulais

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No es sólo la belleza visual que manifiesta de forma tan clara la vida que fluye y confluye mientras las mareas suben y bajan en una eterna danza al ritmo de los seres que habitan sus aguas.  Es la combinación del amor y respeto a los mares;  el derroche de genialidad   para encontrar la  tecnología más novedosa que permita mostrar las mil formas   en las que  se manifiestan los océanos, el movimiento infinito en el que se expanden y contraen ola tras ola.

Suave o arrogante, con colores brillantes y cristalinos o tonos profundos y obscuros que nos hacen intuir la infinita distancia que nos puede alejar del fondo.  Así son las melodías que Bruno Coulais compuso para musicalizar cada uno de los movimientos del agua, cada una de las piruetas de los seres que la habitan, acompañando y enmarcando con una armonía precisa y cadenciosa el ritmo propio  del mar,  el canto y encanto de sus seres.

Esta monumental obra cinematográfica producida y dirigida por Jacques Perrin y Jacques Cluzaud (discípulos y herederos de la pasión y talento de Jacques Costeau) nos permite no sólo ver, sino sentirnos parte, por un  momento, de  la belleza inigualable de la profundidad mágica de los océanos que abrazan la Tierra. ¿Quién le puso Tierra a nuestro planeta? ¿Por qué no la habrán llamado Agua?

Océanos es una película tan profunda como su nombre mismo.  Aquí comparto «Oceans will be» la  canción que  acompaña los  títulos  finales.  Visita su página, únete  a la causa.  Que nuestra huella no siga destruyendo su belleza azul.

Peregrina.