Corazón

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Cuando la noche suavemente se desenvuelve observando a los que duermen, sutilmente observada por quienes evocan la caricia de una mirada y el beso de una mano; las palabras de poemas leídos en otros tiempos, llegan para acompañar el silencio que se rompe de tanto en tanto por algún suspiro

Y mientras mi corazón sigue, incansable, dando entre 60 y 80 latidos por minuto, leo Corazón Coraza del maestro Mario Benedetti

Porque te tengo y no 
porque te pienso 
porque la noche está de ojos abiertos 
porque la noche pasa y digo amor 
porque has venido a recoger tu imagen 
y eres mejor que todas tus imágenes 
porque eres linda desde el pie hasta el alma 
porque eres buena desde el alma a mí 
porque te escondes dulce en el orgullo 
pequeña y dulce 
corazón coraza 

porque eres mía 
porque no eres mía 
porque te miro y muero 
y peor que muero 
si no te miro amor 
si no te miro 

porque tú siempre existes dondequiera 
pero existes mejor donde te quiero 
porque tu boca es sangre 
y tienes frío 
tengo que amarte amor 
tengo que amarte 
aunque esta herida duela como dos 
aunque te busque y no te encuentre 
y aunque 
la noche pase y yo te tenga 
y no

 
Noche de peregrinar en silencio.

La relatividad del tiempo…

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rosas-tiempo

Cada momento tiene la extensión de tiempo exacta que el corazón necesita.

Peregrina.

La bailadora

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bailarina

¡Ardores, aromas y ritmos mantienes
en plural encanto y en prestigio vario,
y ardes y perfumas, en lentos vaivenes,
como un incensario!

José Juan Tablada

Peregrinando en la danza

Hereros, la tradición está siempre caminando

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Hace unas semanas visité la exposición de Sergio Guerra, un fotógrafo brasileño que convivió con los Hereros, etnia angoleña que vive en la inmensidad de las tierras áridas sin que nunca el  agua lave su piel que siempre está delicadamente protegida por aceites y fango.    Seres que respetan inmensamente a cada ser que len rodea, porque saben que de ellos depende su propia vida. La familia es el centro de su comunidad.   Cuando un bebé nace, tres mujeres lo acompañan y en el momento que su cuerpo toca la tierra con la que lo limpiarán sabe que nunca estará solo…

Las imágenes captadas por la lente de Sergio Guerra, me conmovieron profundamente tocando mis sentidos con los tonos ocre que enmarcan las miradas profundas, hereros sergio guerrasencillas y amorosas de cada uno de los rostros que invitan a conocerlos, a saber cuál es el secreto de esa paz que se encierra en la comisura de sus bocas.

 

“Somos un pueblo que ha recorrido un largo camino. Nuestras raíces vienen del Pueblo Muherero, llamados ahora Hereros. Todos nosotros venimos de un solo lugar y hemos cruzado muchas regiones. Pasamos por Botsuana y por Namibia y llegamos a Angola. Somos una familia. Con nosotros, llevamos nuestra Tradición, que es lo más importante. Que es el fin de todo.

¿En la vida?
hereros pastores ancestralesQueremos bueyes. Queremos que caiga la lluvia, para que éstos sobrevivan. Me preocupa mi padre, quien me dio bueyes para que los criara, y mi madre, que me nació.
Dormimos y amanece. Ordeñamos la leche, nos llevamos a los bueyes del corral al capim (pasto) y nos vamos a pastorear. Le damos agua al ganado, volvemos al sambo (aldea) y arreglamos las cercas. Dejamos que mamen los cabritos y volvemos a sacar leche. Anochece. Cuando vuelve a amanecer, todo se repite.

Encendemos el fuego todos los días, por la mañana y por la noche. No sólo para cocinar, sino también para nuestro bienestar. Nos dedicamos mucho a los animales. Son ellos lo más valioso que poseemos, éste conocimiento lo encontramos en nuestros antepasados. Son lo que nos permite vivir, nuestra fábrica. Nuestra vida.

Para que todos estemos a gusto, le damos un buey a una persona de nuestra familia. Si algún día hay un problema en nuestro sambo , nos dirigimos a aquella persona a la que le dimos el buey. Es como un banco, así funciona nuestro “dinero”. La riqueza, si está siempre en las mismas manos, se gasta muy rápido. Si tenemos a todos los bueyes en un sólo sambo y aparece una enfermedad, puede acabarse todo. Por ello, debe distribuirse entre amigos, nietos, sobrinos e hijos. Es por ello por lo que no se acaban, aquí, los bueyes.

niños y mujeres muhimbasPero cuando no cae la lluvia, tenemos que ayudar a aquellos que tienen mayor necesidad. Hoy somos ricos porque nos ayudamos los unos a los otros. Quien no tiene nada que comer, debe pedirle ayuda al prójimo. Traer a sus animales al capim del otro, para salvarlos… Nunca debemos expulsar a alguien de nuestro sitio si esa persona necesita ayuda. Cuando llegue la lluvia, ella volverá a su aldea.

Con nuestros corazones, pensamos que cuando hay lluvia ocurren todas las cosas buenas que queremos: nuestro corazón se sosiega. Es, la lluvia, lo principal de nuestra vida. Nos permite salir de aquí e irnos allá arriba a cultivar. Tener maíz, frutos silvestres y capim para nuestros animales.
Este nuevo tiempo está cambiándonos, sin control, y a nosotros nos gusta nuestra Tradición.

Cuando se habla del desarrollo de un pueblo, nuestros hijos creen que eso significa ponerse ropa y comprarse coches. Lo cual es abandonar la Tradición. Si no estamos atentos, si no sabemos hablar con ellos, podemos perderla.

hereros - niñoNosotros enseñamos la Tradición y los niños la miran como si se tratara de cuentos. Quizá, cuando vayan a la escuela, acaben sabiendo más que nosotros. Pero quien es educado en la escuela no dejará la Tradición, no va a abandonar su origen.

Me paso todo el día cortando madera para construir una escuela para mi Pueblo. Quiero hacer que mi tierra tenga otra conciencia. La gente de aquí, aunque no haya estudiado, entiende las cosas. Aquí, por ejemplo, no hay malhechores que matan a la gente o ladrones que matan para robar.

En nuestra Tradición, nunca abandonamos a nuestra familia.”

Este es un video realizado por el mismo Sergio Guerra que comparte textos e imágenes, estáticas y en movimiento que transportan hasta ese lugar en el mundo en donde viven los Hereros … Hay gente buena en el mundo … mucha gente buena…Hereros Angola

Peregrina.

Trémulos instantes

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Willy Ronis

 

De repente existen momentos con un extraño intervalo en el que los suspiros se pierden, los pensamientos que nacieron de las miradas mutan en etéreo elixir que empapa el solitario momento; se transforman en un sobrecogimiento del instante que se desvanece, trémulo, como las palabras que se pudieron haber pronunciado o las miradas que tal vez brillaron, o desearon haber brillado en ese instante de resplandor que existió… o existe … o existirá … ahora y siempre. Así se nos va la vida. En trémulos instantes de turgentes deseos.

Peregrina de instantes.

Llenarnos de pasión, entre el desierto y el oasis

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Anoche sentí haber escuchado en medio del delirio saturador del monólogo de Dupeyrón, lo que hace dos siglos fue escrito en el silencio apasionado de la poesía  trascendental y realista del filósofo y poeta norteamericano Walt Whitman.  Vivir de manera original, rompiendo paradigmas en las últimas décadas de 1800, seguramente no era cosa fácil; tal vez por eso sus palabras siguen tan vigentes o más que en esos tiempos.

oasis grises

NO TE DETENGAS
Walt Whitman 

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores:
el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes.

Huye.

“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.

Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.

Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.

Vívela intensamente,
sin mediocridad.

Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.

Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida

La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

oasis_nam-in-geun

Aprender de mis desiertos y gozarme en mis oasis.

Oasis, fotografiado por Nam In Geun.

Al sereno

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La magia de la luz de Luna acaricia los agaves que se preparan para donarnos su secreto elixir.   Me encanto con el olor de la tierra húmeda y el rumor de los bichitos que se ponen a platicar en la penumbra, mientas mi mirada se pierde en el espacio que dejan la Luna y el lucero que la acompaña.

Caminando bajo el sereno, sintiendo como se me mete hasta los huesos.  Bendito el rebozo que me cubre.
Peregrina.

No me beses… ¡Tú no sabes besar!

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Amado Nervo nos cuenta que es indecible lo que gozan las flores con el riego nocturno.  El otro día, a las doce, sobre el pétalo aterciopelado de una rosa, como sobre la tela de un estuche, ¡ahhh! radiaba aún una gruesa gota de agua.   Había pasado allí una buena parte de la noche, dejándose penetrar por la luna.

Un viento suave la balanceaba en su hamaca olorosa de seda.

Pero avanzaba la mañana, ya el meridiano, y una saeta de oro del arquero divino, hirió en pleno corazón a la gota, tocándola en chispa maravillosa.

“Tengo miedo, ¡ay!, tengo miedo. Siento que empiezo a evaporarme… ¡Oh sol, no me beses, por Dios! Tus besos hacen un espantoso daño.   Me penetran toda, me abrasan, me disgregan…   Yo no quiero deshacerme, no quiero volatilizarme…  ¡No quiero perder mi individualidad!…  ¿Entiendes, oh sol?  No quiero perder mi individualidad.

«Yo reflejo a mi modo la naturaleza.  Soy un pequeño ojo cristalino, muy abierto, que la ve, que la admira desde este nido de terciopelo, desde esta cuna suave y bienoliente.    Llevo ya muchas horas divinas de vida harmoniosa.   Durante buena parte de la noche he reflejado la luna.   He sido, ya una perla, un zafiro místico, ya una turquesa celeste.  Después, la bóveda se ha pintado de un amarillo suave, y yo me he vuelto topacio.   A poco el cielo se tiñó de rosa, y he sido rubí.   Ahora soy diamante.   Y cuando las hojas del rosal se miran en mi espejo para contemplar su traje nuevo, recién cortado en punta, me convierto en esmeralda.
»No me beses, ¡oh sol! No sabes besar: haces mucho daño. No eres como la luna. Ella sí que sabía besar blandamente: al fin, mujer. Tú te pareces a un hombre sanguíneo, tosco y premioso.

»¡Ay!, siento que me deshago, que me desvanezco, que me pierdo…

»Sí, comprendo que eso de la transparencia absoluta es una cosa muy buena; que ser parte de la atmósfera húmeda es cosa muy conveniente; que flotar, volar, es cosa muy apetecible. Comprendo también que un poco de frío puede condensar mi humedad, y entonces ser yo parte mínima de una nube de esas que he visto pasar por la mañana y que parecen cuentos y milagros… Todo eso, sin duda, es bueno. Pero yo dejaría de ser gota, de ser gotita diáfana y temblorosa que soy: esta gotita acurrucada en el pétalo de una rosa, ¡y no quiero perder mi individualidad!


»¡Ay! ¡Ay!, que daño me haces…, ¡oh sol! Ya no me beses, ya no me be…ses. Yo soy u…na gotita… de agua…, una lu…mi…no…sa go…tita de agua… sobre un rosa…, sobre una ro…»


Estas fueron las últimas palabras de la gotita trémula que brillaba sobre el pétalo de una rosa…

Es difícil confundirse entre la multitud, cuando se es una delicada y hermosa gotita de agua, como la gotita de la fotografía de Andrew Osokin.

Peregrina.

La belleza de lo ineclipsable

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Mayo 20th 2012 Joyas fotográficas

El idioma del arte

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Hay una sensibilidad especial en los artistas, tienen una capacidad de observación muy particular, los conecta con lo que ven, con lo que está “escondido” en aquello que contemplan. Descubren los secretos de los silencios, de las sombras y los transcriben siguiendo los códigos de su corazón, creando un idioma especial.

Me gustaron mucho estas fotografías de gotitas de agua en flores casi invisibles, apenas se pueden intuir los dientes de león.

La fotógrafa: Sharon Johnstone, aquí puedes apreciar su trabajo Fine Art Fotography

Gotitas de rocío en mi pantalla,
Peregrina.