La consciencia en equilibrio

Comentarios desactivados en La consciencia en equilibrio

Consciencia Social, debilitada y casi inexistente en nuestros días.  

Observo lo que sucede a mi alrededor y me pongo a pensar que tal vez sea que, cuando las palabras no forman parte de nuestro día a día, entonces podemos estar evitando también su significado. Si las palabras existen es porque, en algún momento, fueron necesitadas para expresar lo que se sentía, lo que se quería transmitir. Si no se usan más… ¿Será que ya no se está transmitiendo más su significado? Por lo pronto, consciencia-social es un par de palabras cuya esencia está en peligro de extinción.

Grande es mi curiosidad cuando escucho palabras extrañas y la necesidad de entenderlas es grande también. Cuando escuché Sofrología, su sonido me movió algo interno que me hizo ir a conocerla y me encontré con una esencia que no esperaba: la consciencia en equilibrio.


El sofrosine sería la puerta para conquistar la prudencia y la sabiduría, que, a su vez, nos llevará a un estado de calma y serenidad espiritual. Para llegar al sofrosine, la vía más adecuada es la palabra, el “terpnos-logos” que consiste en un hablar persuasivo, razonado y acogedor.

Hay una mezcolanza de todo, en donde todo existe pero nada se practica. Areté es la «excelencia» o prominencia en el cultivo de la elocuencia; la raíz etimológica del término es la misma que la de αριστος (aristós,’mejor’), que designa el cumplimiento acabado del propósito o función.

Es un concepto vago que implica un conjunto de cualidades cívicas, morales e intelectuales. Eso dice Carlos Schrader, cuando explica “areté”. El fin de la enseñanza era lograr la areté, que significa capacitación para pensar, para hablar y para obrar con éxito. La excelencia política y ciudadana de los griegos consistía en el cultivo de tres virtudes específicas: andreía (valentía), sofrosine (moderación o equilibrio) y dicaiosine (justicia): estas virtudes formaban un ciudadano relevante, útil y perfecto. A estas virtudes añadió luego Platón una cuarta, la Prudencia, con lo que dio lugar a las llamadas Virtudes Cardinales: la prudencia, la fortaleza y la templanza se corresponderían con las tres partes del alma, y la armonía entre ellas engendraría la cuarta, la justicia. En cierto modo, la areté griega sería equivalente a la virtus, dignidad, honor u hombría de bien romana.

Eudemonía (en griego, εὐδαιμονία, eudaimonia) o plenitud de ser es una palabra griega clásica traducida comúnmente como “felicidad”. Aristóteles lo entendió como ejercicio virtuoso de lo específicamente humano, es decir, la razón. El uso popular del término se refiere a un estado de la mente y alma, relacionado con la alegría o al placer.

Peregrina, entre palabras olvidadas

The Crystal ball, pintura de John William Waterhouse

Escríbeme un cuento

Comentarios desactivados en Escríbeme un cuento

Escríbeme un cuento, le decía.

Escríbeme un cuento que describa el secreto de tus sentimientos.

A veces, sus palabras caían en un extraño vacío de tiempo en el que quedaban suspendidas… atrapadas en el tintero. Pero otras veces, sus plegarias eran escuchadas y, mientras la luz oliva y fuego de sus ojos recorría las huellas de tinta dejadas sobre el papel rugoso, su imaginación trazaba siluetas  que se transformaban en imágenes dentro de su mente. 

lectora

Imágenes que danzaban siguiendo la cadencia de las palabras mientras los  párrafos, en movimientos lentos que se iban esfumando en su memoria, susurraban suavemente melodías que se transformaban en silencios que su cuerpo trataba de recuperar, como si fuera posible quedarse con cada punto, con cada coma… atrapar cada instante, suspendido como los puntos que dejan abierta una idea, incompleto un

pensamiento

 (Abría paréntesis que no se cerraban jamás…

Cada palabra escrita iba tomando un espacio especial, creando sensaciones que la hacían escapar del encierro en el que la fortuna de su estrella la había colocado y corrían hasta poder vivir esas fantasías pensadas para ella, por lo que ella significaba, o lo que ella creía ser dentro de la fantasía de quien, al leer esa petición, besaba con los pensamientos, el recuerdo que se plasmaba en alegóricas historias, siempre anónimas, siempre distantes, siempre imaginarias.

Realidades nacidas de silenciosos deseos frustrados.
Peregrina

 

>>Pintura de Lord Frederic Leighton, “Estudiando frente a un atril”,  Inglaterra 1877<<

Desatando sueños trenzados

Comentarios desactivados en Desatando sueños trenzados

lady-lilith-gabriel-rossettiA nadie muestro la verdad que se enreda en mis cabellos; antes bien la trenzo y delicadamente la trenzo y la escondo entre los lazos que atan los rizos deseosos de sortear mi espalda, cayendo por sobre mis hombros.

Cuando la noche llega, los deseos empiezan a desenredarse, escapando despreocupadamente entre los lazos que los tuvieron atados durante el día, es entonces que,  cada uno de los rizos, empieza a soltar los pensamientos, los deseos, esos anhelos y evocaciones que estaban cautivas…

Mis manos acarician mechones de pelo, poco a poco, suavemente, como si fueran hilos de seda que mis dedos van devanando. ¿Cuántos misterios, cuántos secretos se esconden entre mis cabellos?

La belleza de cada mechón que cae sobre mis hombros y enmarca la delicada curva de mis senos, es la silenciosa manifestación de mis deseos… Caricias, delicados roces de la punta de su lengua… Evoco su calidez, la dulzura de su cercano aliento que se esconde entre la nuca y un ensortijado mechón que se niega a ser atado en cualquier trenza.

Peregrina.

>>Lady Lilith, pintura de Dante Gabriel Rossetti, 1866<<

Belleza, el arte del tiempo en movimiento

Comentarios desactivados en Belleza, el arte del tiempo en movimiento

belleza-tagliafierroLa belleza es fugaz. Encanta e inspira. Crea y nos recreamos al conteplarla. Desde siempre ha existido el deseo de poseerla, de inmortalizarla, de detener e tiempo que pudiese cambiarla. Creo que eso es lo que deseaban hacer tantos pintores al plasmar lo que les gustaba en lienzos que han permanecido inmóviles por tantos años… siglos.

Entonces llega Rino Stefano Tagliafierro, un Milanés, freelancer de la industria del video para lograr la transformación de inmovilidad de los detalles de la belleza sorprendiéndonos con el sutil movimiento de la vida misma.

Cinco meses de trabajo en los que, cuidando meticulosamente el no exagerar los movimientos para no perder la sutilieza de la belleza de sentimientos que deseaba transmitir. Durante este tiempo, procesó individualmente cada obra con retoques utiizando el programa Photoshop, después utilizó la técnica “digital cut out” que consiste en cortar partes de la obra y dibujarlas a través de un largo y meticuloso proceso de “restauración”. Finalmente, le dio moviiento a la imagen usando las animaciones y gráficas del programa After Effects.

Hay historias detrás de cada obra y uniéndolas nos da una idea de la fugacidad y la brevedad de la existencia. Desde la sonrisa de un niño pasando por los silenciosos suspiros del éxtasis erótico hasta el dolor y la muerte.  Sombras y luz maravillosamente digitalizadas.

La obra favorita de Stefano: El Nacimiento de Venus, William-Adolphe Bouguereau. La gran ausente: La incredulidad de Santo Tomas, de Caravaggio. El gran orgullo italiano: El Juicio Final y El Rapto de Prosepina, ambas de Miguel Ángel. Y… si él no hubiese sido Rino Stefano Tagliafierro, le habría gustado ser Yoshimoto Nara. Curiosidades del artista.

Peregrinando en el arte… En orden de aparición:
Asher Brown Durand – The Catskill Valley‬
Thomas Hill – Emerald Bay, Lake Tahoe
Albert Bierstadt – Among the Sierra Nevada Mountains
Ivan Shishkin – Forest edge
James Sant – Frau und Tochter‬
William Adolphe Bouguereau – L’Innocence
William Adolphe Bouguereau – Song of the Angels
Ivan Shishkin – Bach im Birkenwald
William Adolphe Bouguereau – Le Baiser
William Adolphe Bouguereau – Nature’s Fan- Girl with a Child
William Adolphe Bouguereau – The Motherland
Ivan Shishkin – Morning in a Pine Forest
William Adolphe Bouguereau – The Nut Gatherers
William Adolphe Bouguereau – Two Sisters
William Adolphe Bouguereau – Not too Much to Carry
Thomas Cole – The Course of Empire: Desolation
Martinus Rørbye – Entrance to an Inn in the Praestegarden at Hillested
William Adolphe Bouguereau – Sewing
William Adolphe Bouguereau – The Difficult Lesson
William Adolphe Bouguereau – The Curtsey
William Adolphe Bouguereau – Little Girl with a Bouquet
Claude Lorrain – Pastoral Landscape
William Adolphe Bouguereau – Cupidon
William Adolphe Bouguereau – Admiration
William Adolphe Bouguereau – A Young Girl Defending Herself Against Eros
William Adolphe Bouguereau – Dawn
William Adolphe Bouguereau – L’Amour et Psych
William Adolphe Bouguereau – Spring Breeze
William Adolphe Bouguereau – The Invation
William Adolphe Bouguereau – Nymphs and Satyr
William Adolphe Bouguereau – The Youth of Bacchus
William Adolphe Bouguereau – The Birth of Venus
William Adolphe Bouguereau – The Nymphaeum
Gioacchino Pagliei – Le Naiadi
Luis Ricardo Falero – Faust’s Dream
Luis Ricardo Falero – Reclining Nude
Jules Joseph Lefebvre – La Cigale
John William Godward – Tarot of Delphi
Jan van Huysum – Bouquet of Flowers in an Urn
Adrien Henri Tanoux – Salammbo
Guillaume Seignac – Reclining Nude
Tiziano – Venere di Urbino
Louis Jean François Lagrenée – Amor and Psyche
Correggio – Giove e Io
François Gérard – Psyché et l’Amour
John William Godward – Contemplatio
John William Godward – Far Away Thought
John William Godward – An Auburn Beauty
William Adolphe Bouguereau – Flora And Zephy
Louis Jean François Lagrenée – Amor and Psyche
Fritz Zuber-Bühle – A Reclining Beauty
Paul Peel – The Rest
Guillaume Seignac – L’Abandon
Victor Karlovich Shtemberg – Nu à la peau de bete
Pierre Auguste Cot – Portrait Of Young Woman
Ivan Shishkin – Mast Tree Grove
Ivan Shishkin – Rain in an oak forest
William Adolphe Bouguereau – Biblis
William Adolphe Bouguereau – Elegy
Marcus Stone – Loves Daydream End
William Adolphe Bouguereau – Head Of A Young Girl
Hugues Merle – Mary Magdalene in the Cave
Andrea Vaccaro – Sant’Agata
Jacques-Luois David – Accademia (o Patroclo)
Michelangelo Merisi da Caravaggio – San Giovanni Battista
Roberto Ferri – In Nomine Deus
Michelangelo Merisi da Caravaggio – Cristo alla colonna
Michelangelo Merisi da Caravaggio – Incoronazione di spine
Paul Delaroche – L’Exécution de lady Jane Grey en la tour de Londres, l’an 1554
Michelangelo Merisi da Caravaggio – Decollazione di San Giovanni Battista
Michelangelo Merisi da Caravaggio – Sacrificio di Isacco
Guido Reni – Davide e Golia
Michelangelo Merisi da Caravaggio – Giuditta e Oloferne
Michelangelo Merisi da Caravaggio – Davide e Golia
Michelangelo Merisi da Caravaggio – Salomè con la testa del Battista
Michelangelo Merisi da Caravaggio – Davide con la testa di Golia
Jakub Schikaneder – All Soul’s Day
Michelangelo Merisi da Caravaggio – San Gerolamo scrivente
Guido Reni – San Gerolamo
Pieter Claesz – Vanitas
Gabriel von Max – The Ecstatic Virgin Anna Katharina Emmerich
William Adolphe Bouguereau – Portrait of Miss Elizabeth Gardner
Jan Lievens – A young girl
Johannes Vermeer – Portrait of a Young Girl
Luis Ricardo Falero – Moonlit Beauties
Joseph Rebell – Burrasca al chiaro di luna nel golfo di Napoli
Luis Ricardo Falero – Witches going to their Sabbath
William Adolphe Bouguereau – Dante And Virgil In Hell
Théodore Géricault – Cheval arabe gris-blanc
Peter Paul Rubens – Satiro
Felice Boselli – Skinned Head of a Young Bull
Gabriel Cornelius von Max – Monkeys as Judges of Art
Michelangelo Merisi da Caravaggio – Medusa
Luca Giordano – San Michele
Théodore Géricault – Study of Feet and Hands
Peter Paul Rubens – Saturn Devouring His Son
Ilya Repin – Ivan il Terribile e suo figlio Ivan
Franz von Stuck – Lucifero Moderno
Gustave Doré – Enigma
Arnold Böcklin – Die Toteninsel (III)
Sophie Gengembre Anderson – Elaine
John Everett Millais – Ophelia
Paul Delaroche – Jeune Martyre
Herbert Draper – The Lament for Icarus
Martin Johnson Heade – Twilight on the St. Johns River
Gabriel Cornelius von Max – Der Anatom
Enrique Simonet – Anatomía del corazón
Thomas Eakins – Portrait of Dr. Samuel D. Gross (The Gross Clinic)
Rembrandt – Lezione di anatomia del dottor Tulp
Peter Paul Rubens – Die Beweinung Christi
Paul Hippolyte Delaroche – Die Frau des Künstlers Louise Vernet auf ihrem Totenbett
Elizabeth Jane Gardner Bouguereau – Too Imprudent
William-Adolphe Bouguereau – The Prayer
Michelangelo Merisi da Caravaggio – Amorino dormiente
Augustin Théodule Ribot – St. Vincent (of Saragossa)
Caspar David Friedrich – Abtei im eichwald

Señora de la Luna

Comentarios desactivados en Señora de la Luna

Maravillosa señora de la Luna,


Tú que das la bienvenida al anochecer con besos plateados;


Señora de la noche y de todas las magias,


Quien recorre las nubes en cielos ennegrecidos,


Y vierte luz sobre la fría tierra,


Oh Diosa lunar, la creciente,


Quien hace y deshace sombras;


Reveladora de misterios pasados y presentes:


Quien atrae los mares y gobierna las mujeres


Madre lunar infinitamente sabia,


Doy la bienvenida a tu joya celeste


En el creciente de tus poderes


Con un rito en tu honor


Rezo por la Luna…

Peregrina

De Daniela Ovtcharov, pintora búlgara “La chica del vestido azul”

Llévame entre los sueños

2 Comentarios »

¿Por qué tocas mi pecho nuevamente?
Llegas, silenciosa, secreta, armada,
tal los guerreros a una ciudad dormida
quemas mi lengua con tus labios, pulpo,
y despiertas los furores, los goces,
y esta angustia sin fin
que enciende lo que toca
y engendra en cada cosa
una aridez sombría.

El mundo cede y se desploma
como metal al fuego.
Entre mis ruinas me levanto
y quedo frente a ti,
solo, desnudo, despojado,
sobre la roca inmensa del silencio,
como un solitario combatiente
contra invisibles huestes.

Verdad abrasadora,
¿a qué me empujas?
No quiero tu verdad,
tu insensata pregunta.
¿A qué esta lucha estéril?
No es el hombre criatura capaz de contenerte,
avidez que sólo en la sed se sacia,
llama que todos los labios consume,
espíritu que no vive en ninguna forma,
mas hace arder
todas las formas
con un secreto fuego indestructible.

Pero insistes, lágrima escarnecida,
y alzas en mí tu imperio desolado.

Subes desde lo más hondo de mí,
desde el centro innombrable de mi ser,
ejército, marea.
Creces, tu sed me ahoga,
expulsando, tiránica,
aquello que no cede
a tu espada frenética.
Ya sólo tú me habitas,
tú, sin nombre, furiosa substancia,
avidez subterránea, delirante.

 

Golpean mi pecho tus fantasmas,
despiertas a mi tacto,
hielas mi frente
y haces proféticos mis ojos.
Percibo el mundo y te toco,
substancia intocable,
unidad de mi alma y de mi cuerpo,
y contemplo el combate que combato
y mis bodas de tierra.

Nublan mis ojos imágenes opuestas,
y a las mismas imágenes
otras, más profundas, las niegan,
tal un ardiente balbuceo,
aguas que anega un agua más oculta y densa.

 

La oscura ola
que nos arranca de la primer ceguera,
nace del mismo mar oscuro
en que nace, sombría,
la ola que nos lleva a la tierra:
sus aguas se confunden
y en su tiniebla
quietud y movimiento son lo mismo.


Insiste, vencedora,
porque tan sólo existo porque existes,
y mi boca y mi lengua se formaron
para decir tan sólo tu existencia
y tus secretas sílabas, palabra
impalpable y despótica,
substancia de mi alma.

Eres tan sólo un sueño,
pero en ti sueña el mundo
y su mudez habla con tus palabras.
Rozo al tocar tu pecho,
la eléctrica frontera de la vida,
la tiniebla de sangre
donde pacta la boca cruel y enamorada,
ávida aún de destruir lo que ama
y revivir lo que destruye,
con el mundo, impasible
y siempre idéntico a sí mismo,
porque no se detiene en ninguna forma,
ni se demora sobre lo que engendra.



Llévame, solitaria,
llévame entre los sueños,
llévame, madre mía,
despiértame del todo,
hazme soñar tu sueño,
unta mis ojos con tu aceite,
para que al conocerte, me conozca.


“La Poesía” del maestro Octavio Paz, adornada con el arte de Serge Marshennikov, pintor ruso contemporáneo.

 

 

Un domingo de poesía entre sábanas blancas,
Peregrina.

 

Una razón más para vivir sonriendo

Comentarios desactivados en Una razón más para vivir sonriendo

Hoy es el cumpleaños de una  mujer de ojos grandes muy grandes.  Mi amiga vive sonriendo y con una actitud positiva ante la vida, por eso me recuerda a la Tía Ofelia de las historias de Angeles Mastretta en Mujeres de Ojos grandes.

“Hay gente con la que la vida se ensaña, gente que no tiene una mala racha sino una continua sucesión de tormentas. Casi siempre esa gente se vuelve lacrimosa. Cuando alguien la encuentra, se pone a contar sus desgracias, hasta que otra de sus desgracias acaba siendo que nadie quiere encontrársela.

Esto último nunca le pasó a la tía Ofelia, porque a la tía Ofelia la vida la cercó varias veces con su arbitrariedad y sus infortunios, pero ella jamás abrumó a nadie con la historia de sus pesares.  Dicen que fueron muchos, pero ni siguiera se sabe cuantos, y menos las causas, porque ella se encargó de borrarlos cada mañana del recuerdo ajeno.

Era una mujer de brazos fuertes y expresión juguetona, tenía una risa clara y contagiosa que supo soltar siempre en el momento adecuado.   En cambio, nadie la vio llorar jamás.   A veces le dolían el aire y la tierra que pisaba, el sol del amanecer, la cuenca de los ojos.  Le dolían como un vértigo el recuerdo, y como la peor amenaza, el futuro.   Despertaba a media noche con la certidumbre de que se partiría en dos, segura de que el dolor se la comería de golpe.   Pero apenas había luz para todos, ella se levantaba, se ponía la risa, se acomodaba el brillo en las pestañas, y salía a encontrar a los demás como si los pesares la hicieran flotar.  Nadie se atrevió a compadecerla nunca.  Era tan extravagante su fortaleza, que la gente empezó a buscarla para pedirle ayuda. ¿Cuál era su secreto? ¿Quién amparaba sus aflicciones? ¿De dónde sacaba el talento que la mantenía erguida frente a las peores desgracias?

Un día le contó su secreto a una mujer joven cuya pena parecía no tener remedio:   -Hay muchas maneras de dividir a los seres humanos- le dijo-.   Yo los divido entre los que se arrugan para arriba y los que se arrugan para abajo, y quiero pertenecer a los primeros.  Quiero que mi cara de vieja no sea triste, quiero tener las arrugas de la risa y llevármelas conmigo al otro mundo. ¡Quién sabe lo que habrá que enfrentar allá!”

Cuando sea grande quiero ser como tú…

Peregrina.

La fotografía de Alfred Stieglitz 1919 “Georgia Okeefe”. La pintura es de la artista estadounidense Georgia Okeefe, finales del siglo XIX.

Abrir mi corazón para que en él anide y de él vuele a todas partes

Comentarios desactivados en Abrir mi corazón para que en él anide y de él vuele a todas partes

picasso-paz

~ Paqe  ~  Frieden  ~  Mír  ~   Freds  ~   Rauhan ~  Paix   ~  Vrede  ~   Beké  ~  Berdamai  ~   Peace ~  Pace  ~  Paz  ~   Pau ~  Baké  ~  Nerane’I  ~   Heiwa  ~  Spokoj  ~   Dohiyi  ~   He ping   ~  Shanti   ~  Udo  ~   Khanaghutyun  ~   Hau   ~  Shalom  ~   Hasiti  ~   Mire  ~   Laven  ~   Pax  ~   Hmetho  ~   Hacana  ~   Salam  ~

Con la esperanza de que algún día la paz encuentre un nido que la acoja y pueda quedarse para siempre entre nosotros.  En este día internacional de la paz… una oración para que cada corazón aporte un suspiro que forme ese nido que la invite a quedarse.

Shanti, Shanti, Shanti

Peregrina


música universal, universo de música

Comentarios desactivados en música universal, universo de música

El silencio absoluto no existe, aún en el rincón más apartado de este mundo, de día, de noche, en invierno o en verano, dormidos o despiertos, siempre existirán sonidos a nuestro alrededor. El oído humano no está preparado para escuchar todas las frecuencias con las que suena el infinito, sin embargo, los sonidos que, por así decirlo, fueron hechos para nosotros los humanos, son tan variados que podríamos pasarnos días enteros pendientes para identificar los ritmos que se generan de ellos.

Todos nacemos bajo la influencia de algún ritmo, desde el latido del corazón de nuestra madre, los sonidos del ambiente en el que ella se desenvolvía y que nos llegaban delicadamente atenuados por el líquido en el que flotábamos… las voces de esa canción de cuna… todo nos va haciendo a su ritmo y nos modela en su cultura, la cultura de la música del universo que nos modela.

En una entrevista que Víctor – M. Amela le hace al músico Néstor Eidler encontré la razón de esta idea que siempre he tenido sobre la música y sus ritmos.

Todo el universo suena, cada uno de nosotros tenemos un sonido, eso que nos hace únicos e irrepetibles. Somos notas de una infinita melodía universal un enjambre de vibraciones creadas por la resonancia del viento solar en la ionosfera de los planetas, lo que Pitágoras llamó la música de las esferas. Sí, cada persona tiene un sonido, un ritmo propio que va marcando a lo largo de su vida, no sólo con los latidos del corazón sino con la fluidez de la vida misma en el el cuerpo, el alma que danza al ritmo de la energía, su propia música. … En la entrevista se lee:“¿En qué parte de mi cuerpo está el alma? Descartes dijo que en la glándula pineal, que hoy sabemos que está conectada con la punta de los pies, con el dedo gordo de los pies: ¡el alma está en el dedo gordo!” & & ¡Claro! ¡Ahora entiendo por qué me encanta la danza!

Nuestra alma está conectada a esas frecuencias y todas nuestras sensaciones y emociones se dan en consecuencia. Somos notas de una melodía infinita, la sinfonía del universo que no deja de tocar nuestros mas variados acordes acomodándolos en la partitura de la creación.

Aquí la entrevista original publicada en La Contra.Las ilustrciones las he tomado del sitio de  Catherina Romanelli

Buscando nuevos acordes, sin desentonar con la melodía que me rodea,
Peregrina.

De la Creación al Juicio Final, todo es magnificente

1 Comentario »

Para qué contar una historia que ha sido más que contada, conocida por quienes quieren conocerla y visitada por quienes tienen la fortuna de hacerlo. No tiene caso mencionar que al visitarla, el respiro desaparece ante la magnitud de la belleza que circunda la presencia de quien pisa el lugar.

Cuando se dice Capilla Sixtina un nombre viene a la mente: Miguel Angel . Pocos saben que el artista pintó únicamente la bóveda y el ábside (la parte posterior del altar principal) motivo de controversias y divisiones entre los clérigos de esa época que censuraron la desnudez de la obra. El resto de los afrescos que decoran las paredes son de varios artistas, reconocidos y no tanto: Perugino, Pinturicchio, Botticelli, Piero di Cósimo, Ghirlandaio, Cósimo Rosselli y Rafaello que realizó los tapices que decoraban la parte inferior de las paredes.Este es el exterior del edificio.


Te invito a entrar. . . ¡Sin hacer fila!

Espero que un día puedas visitarla, si no lo has hecho y así lo deseas.

En este otro link, un paseo por el Vaticano y sus secretos conocidos.

Buen domingo,
Peregrina