“Luna brillante,
buen tiempo por delante”
Abrí esta Ventana Azul en enero y, desde entonces, marqué mes tras mes de manera especial las Lunas llenas: sus nombres ancestrales, la energía que nos transmiten, pensamientos y deseos que vinieron a mi mente en cada noche de Luna llena.
Este 31 de diciembre estamos bajo la influencia de la Luna llena por segunda vez en el mismo mes. Diciembre comenzó con Luna llena y termina con una resplandeciente Luna azul que, para nosotros que vivimos en América, brillará e iluminará las fiestas con las que se cerrará este ciclo que nos abre a la primera decena del segundo milenio. (En Europa, Asia y África podrán contemplar un eclipse lunar al inicio de la noche y después disfrutarán de la Luna azul).
Curiosamente, 1990 también terminó en Luna azul. Recuerdo que acababa de regresar de mi primer viaje yo sola, un viaje que duró varios meses en el que tenía muy poco dinero y Europa era un mundo lleno de grandes cosas por descubrir. Viajar sola regala grandes experiencias, enfrentarme a mis miedos, descubrir por mis propios medios. Reflexionar y buscar respuestas en lugares con costumbres distintas a mis referencias. ¡Es muy emocionante!
Me gusta pensar en los años pasados cuando se acerca la última noche de cada año, ver las imágenes de los momentos felices que me ha regalado esta vida y también de aquellos no tan gratos pero de los que he podido rescatar algo que me haya hecho dar el salto hacia lo que ahora soy.
No sé si pueda echar a volar mis velos esta noche, pero, aunque no fuera así, esta noche cierro el año sintiéndome plena, muy amada y muy enamorada. Esta noche desplegaré mis alas y me uniré a la Luna azul. Esta noche quiero ser añil, quiero ser índigo, quiero ser etérea y tocarme desde dentro para poder abrir un año más con una sonrisa tan brillante como la luna que me ilumine.
El abrazo más azul del año para desearte una noche muy azul y un año nuevo lleno de colores,
Peregrina













La festividad de las luminarias va desde el 25 de Kislev hasta el 3 de Tevet según el calendario judío, en este año corresponde del 11 al 18 de diciembre. Así como la materia de la vela se transforma para convertirse en luz, nosotros nos transformamos cuando nuestro espíritu se enciende. En estos días de Jánuca celebro el gozo de poder sonreír, de poder abrazar, de amar, de compartir, de dar. Celebro el gozo de expandirme y alcanzar otras luces, tocar y contagiar la felicidad. El gozo de iluminar y brillar cada uno en la individualidad, todos en el mismo resplandor.



