¿Por qué se grita?

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Un día Meher Baba preguntó a sus “mandalies”, lo siguiente:
¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?Los hombres pensaron unos momentos…
Uno de ellos respondió:  Porque perdemos la calma, por eso gritamos.

Volvió a preguntar:
Pero… ¿Por qué gritar cuando la otra persona esta a tu lado? ¿No es posible hablarle en voz baja?  ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?Los hombres dieron algunas otras respuestas, pero ninguna de ellas satisfacía a Meher Baba.  Finalmente él explicó:
Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, sólo así pueden escucharse.  Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego Meher Baba preguntó:
¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?   Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente, ¿por qué? Resulta que sus corazones están muy cerca, la distancia entre ellos es muy pequeña.

Meher Baba continuó.
Cuando se enamoran más aún… ¿Qué sucede?   No hablan, sólo susurran y se vuelven aún más cerca en su amor.  Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo.

Finalmente Meher Baba les dijo:
Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta, que no encontrarán más el camino de regreso.

Susurrando…
Peregrina.

P.D.
Aunque sé qué es lo correcto y abrazo con sinceridad la verdad en ello, puedo también ceder a aquello que en esencia me es natural. Mis reacciones deben ser medidas y controladas pero nunca suprimidas porque en sí no son ni buenas ni malas; son solamente la dotación natural para defenderme. Yo estoy convencida. El hecho que escribas sobre esto o sobre cómo controlar la tristeza no implica que no volveré a experimentar tristeza o cualquier otro sentimiento. Simplemente, a veces la circunstancias se dan de cierto modo y reacciono. Eso no significa que no ame la verdad que expuse.
31 de marzo del 2010, iracunda y gritona, pero buscando una nueva oportunidad para susurrar.
Peregrina