La Ópera Imaginaria: Madam Butterfly

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Un bel di vedremo, levarsi un fil di fumo… Jonathan Hills es el director del décimo corto que presento de L’Opera Imaginaire.

Febrero de 1904, La Scala de Milan abre el telón y al final del espectáculo Puccini debe enfrentar la realidad: los espectadores no recibieron con agrado a su Madama Butterfly. No se resigna, retoma su obra y realiza modificaciones; tres meses después la presenta en Brescia y entonces es aplaudido con gran júbilo.

La historia original de esta opera parte de un libro escrito por Pierre Loti, Madame Chrysanthéme. Las adecuaciones que Giuseppe Giacosa y Luigi Illica le hacen a la novela toman gran fuerza con la música de Giacomo Puccini, hermosas arias envueltas en la atmósfera del Nagasaki en los inicios del siglo XX.

Pinkerton es un oficial de la marina de los Estados Unidos que llega a Japón y queda encantado con el nuevo mundo que se abre ante sus ojos. El candor de una quinceañera Cio-Cio San le hacen comprar a un casamentero para unirse con ella en contra de las tradiciones del país del Sol naciente.

Pero la marina reclama al oficial que debe regresar a su país y deja a Cio-Cio San en manos de su sirvienta Suzuki… “Un hermoso día veremos un hilo de humo en los confines del mar y su nave aparecerá” Pero no sucede. Pinkerton no regresa y Cio-Cio San ve el rostro de su amado en los hojos de su pequeño hijo.

Años más tarde, Cio-Cio San, que ha sido renegada por su familia, viene a saber que Pinkerton ha regresado y quiere llevarse a su hijo para darle una mejor educación en los Estados Unidos como parte de su familia al lado de su legítima esposa Kate.

Cio-Cio San entrega a su hijo y desolada decide suicidarse a la usanza de su pueblo… escucha moribunda las últimas palabras que sus oídos reciben en la voz del hombre causante de sus desdichas Buterfly, Bueterfly…

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Las mariposas somos más fuertes y valientes… eso no lo sabía Giacomo Pucini
Peregrina.

La Ópera Imaginaria: Pagliacci

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Presentación número nueve:  Vesti la giubba, la triste aria de la composición de Ruggiero Leoncavallo musicaliza el corto que dirigió Ken Lidster

Cuántas veces leemos “Cualquier parecido con la vida real, es solamente coincidencia”. Es precisamente lo que representa esta obra que se desarrolla en un circo, cuyo espectáculo resulta tener un parecido enorme con la realidad que viven los payasos que la representan.

Canio el propietario del circo es esposo de Nedda, la bailarina que tiene un encuentro desafortunado con Silvio, un aldeano.  Mientras Tonio el payaso observa, Canio, en un ataque de celos ataca a Nedda con un cuchillo, pero ella logra escapar.

Llega la noche.  El pueblo espera la obra con alegría.   Arlequín  canta a Columbine  afuera de su ventana mientras su marido está ausente. Tadeo entra e intenta hacer el amor a Columbine,  pero Arlequín trepa a la ventana y lo ahuyenta.  El esposo de Columbine, Pagliaccio aparece inesperadamente e interrumpe su encuentro con Arlequín, quien escapa por la ventana.

Pero entonces  Canio deja de actuar y reclama a Nedda la identidad de su amante. Ella se rehúsa a nombrarlo, y él la mata con su cuchillo. Desde la audiencia, Silvio se apresura para ayudar a su amada y  muere también en manos de Canio.

El espectáculo tenía que continuar…

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Peregrina.