Danza Butoh

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butoh

La manifestación del espíritu en un cuerpo que desaparece en cada movimiento para dejar la expresión total de los sentimientos.  El intérprete vacía por completo su ser para dejarse transportar en el éxtasis de la danza.

Butoh es una danza en la que el bailarín desnuda su cuerpo y expone su esencia en la totalidad de la expresión. Desnuda su cuerpo enfatizando el despojo de sus ropas con el blanco que cubre su piel. En cada actuación, el bailarín se funde con la música o con el silencio y en sus movimientos se mimetiza con el espacio. Pausas y movimientos relajados, como si fuera a desvanecerse o bien figuras que parecen romper el cuerpo desfigurado en movimientos intensos y contorsiones absurdas. Nada que tenga lógica o vaya de acuerdo con los movimientos armónicos del ballet u otras danzs.  El Butoh nace en un Japón destrozado por explosiones nucleares, recrea las imágenes de cuerpos dolidos por el fuego nuclear, de espíritus que no entienden la obscuridad y el silencio después de la explosión ensordecedora.  Como todo arte, crea y se recrea, matizándose con las culturas que lo adoptan.

Diego Piñón, el bailarín que hemos apreciado en este video, es el director del Centro de Entrenamiento Butoh Ritual Mexicano en Tlalpujahua, Michoacán. Durante una entrevista manifestó que “Las academias de danza y teatro deben considerar a la danza Butoh como un complemento para la proyección espiritual del artista, sobre todo porque en las condiciones en que Mexico está desarrollándose hay un material infinito para cada ser y su expresión”.En esta semana que dedico a la danza y a la literatura, me quedo con el silencio de los movimientos de Diego Piñón.

¿Qué es el sueño si no el deseo de conectarse con el destiempo de nuestra alma?
Peregrina en la noche.

Danzas celtas

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El ritmo es preciso, cada paso conciso y el cuerpo sigue a la perfección los acordes que marca la energía del conjunto, la danza que se crea es de una belleza electrizante.

Pasión gitana

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Cuando la sangre fluye con tanta pasión, no queda más que bailar. El flamenco en su máxima expresión: Joaquín Cortés.

abril 29th 2010 Joyas en movimiento: Danza

Bailarina por excelencia

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Danza todo a nuestro alrededor… el viento, las nubes, las hojas de los árboles, las ramas, la ropa que tendida deja en el viento que la acaricia su olor a limpio, las cortinas de las ventanas que abiertas dejan entrar el compás de la vida que fluye en un vaivén armonioso, rápido o lento, dependiendo del humor del momento. Danza el Universo entero y el ser humano no puede dejar de compartir el ritmo que se escucha en los silencios y estruendos de los mil rincones que lo conforman. Sin embargo, hay seres que llegan a la perfección de la armonía, a la cumbre de la delicadeza, precisión y equilibrio. Son seres que imponen su propio ritmo y lo hacen guía para quienes los observan y de ellos aprenden, son partituras en las que la vida misma escribe sus notas para que las interpreten espíritus libres que se manifiestan con movimientos que encierran belleza y elegancia que los rinde únicos e irrepetibles.Así fue, por ejemplo, Ana Pavlova, que a principios del siglo XX revolucionó el mundo del ballet con su gracia y estilo de hada etérea que marcaba precedentes para las generaciones que le siguieron. Les invito a ver estos fragmentos de película de la bailarina en los que se puede apreciar la gracilidad y elegancia de cada uno de sus movimientos, la dulzura de sus posiciones y la destreza con la que se desliza por el piso sobre sus puntas en pies extremadamente arqueados.

La belleza del movimiento delicado y sutil unida a la fortaleza de sus piernas, que, como rocas, la sostenían sin doblegarse jamás.

Era el invierno de 1931 y Anna Pavlova pasaba sus últimos días realizando una gira en La Haya, Países Bajos.  Unos días antes de cumplir 50 años,  la pleuresía  acabó con su danza.   Murió con la misma pasión con la que vivió, su último deseo fue ser vestida con el traje para La muerte del cisne, y sus últimas palabras fueron:

Tocad aquel último compás muy suavemente”.

Un día después, el espectáculo fue programado con un solo proyector que iluminaba al escenario vacío donde debería estar la bailarina.