Agua y tiempo

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El tiempo no es ni corto, ni largo, sino preciso, puntual y absoluto.  Ni el antes se puede cambiar, ni el después se puede adivinar con certeza, sólo el presente se puede saborear… ¡Que frase tan trillada!  ¡Qué frase tan mal vivida!

También el agua es precisa, puntual y absoluta.  La que corre no se puede volver a contener, la que se admira sin saborear se evapora en el recuerdo, sólo la que toca los labios y deja en la lengua su frescura o calor puede transmitirnos alguna sensación y cambiar, de alguna manera, nuestro sentir en ese instante.

Ver correr el agua romana  me hace pensar en la entrevista del hombre Tuareg que se quedó pasmado al ver como un líquido tan preciado corre sin ser apreciado como debiera.

El agua romana habla de la forma en la que pasa el tiempo en esta ciudad, siempre en movimiento, en continuo cambio.  Frescura y pureza que se escapan si no se aprovecha en el preciso instante que pasa entre los labios, segundos después, escapa, igual que el tiempo.

Me es difícil encerrar en una frase la belleza del agua manifestándose precisa, puntual y preciosa…  no se desperdicia, pasa y se va, por las fuentes o por los ríos.  Fluye sin parar y sigue su proceso dejándose contemplar  por los afortunados que la viven.  Dándose a desear por aquellos que la cuidan como lo más preciado que la vida les pueda regalar … agua.

En azul líquido,
Peregrina.

julio 28th 2010 Joyas de todos los días

YO, individualidad que se multiplica y sin embargo, permanece

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Luna llena de julio

Mi cuerpo físico
Mi cuerpo astral
Mi cuerpo espiritual (alma)
Mi sombra
Mi corazón
Mi espíritu inmortal
Mi energía vital
Mi conciencia espiritual
Mi individualidad

Luna llena brilla en el infinito, rompiendo la obscuridad de la noche, más luminosa y majestuosa que todos los soles que la acompañan; o bien, se esconde por algún rincón del cielo diurno, opacada por el gran Sol que se impone a cualquier otro astro en nuestro universo.

Una oportunidad para meditar en cada una de las partes que me componen… Danzar con un solo velo que encierra la individualidad que me ha sido conferida por la naturaleza humana, consciente de la multiplicidad que vive en mí y me hace infinitamente especial, única e irrepetible, como cada uno de los seres que me rodean.

Azul, mortal e infinita.
Peregrina.

Periuria ridet amantum Iuppiter

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«Júpiter ríe de las falsas promesas de los amantes». Así escribió el poeta latino Albio Tibullo, allá por el Siglo I a.C. y a quien se le atribuye la frase «Roma Città Eterna»

Eterna y mágica como la leyenda de Luperca, la loba que amamantó a Rómulo y Remo, o como las 7 colinas sobre las que se fundó la ciudad original:

Capitolino, Palatino, Aventino, Esquilino,
Quirinale, Viminale y Celio

Una ventana del tiempo al tiempo

Una ventana del tiempo al tiempo

Pero en Roma hay más de 7 colinas.  Desde Monte Verde Vecchio, sobre el Trastevere, para ir y venir, es necesario subir y bajar escalinatas y callejones que sortean edificios que susurran historias y leyendas.  Rincones en los que se elevan pinos, cipreces  y abetos que han visto como los siglos pasan mientras el viento sopla sobre las colinas Vaticana  y Ganicolense, desde las que se admira la eternidad plasmada en cúpulas y campanarios  que marcan épocas.

Roma, la ciudad que de pueblo bárbaro pasó a imperio conquistador; de ciudad profana a ciudad santa; de Caput Mundi a ciudad cosmopolita, en donde colores de piel y sonoridad de lenguas se mezclan en el subir y bajar de sus colinas.

Azzurra,
Peregrina

Viviendo Roma

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¡Roma eterna! Roma que me envuelve, me aturde, me conmueve y se mueve a un ritmo que me encanta, me fascina y me empuja en medio del caos al que todos se acoplan armónicamente.

Fluyo al ritmo romano entre gente de ojos perdidos, almendrados, grandes, pequeños, azules u obscuros; ojos que encuentran, que se miran e ignoran; ojos cubiertos de moda o lentes digitales que atrapan el tiempo, colores de pieles y tejidos, modas y momentos.

Prisas locales, pausas turísticas, minifaldas modernas que muestran piernas bellísimas y túnicas largas que cubren religiones precisas. Humo que sube por las escaleras que esperan a la gente que baja y las miradas que suben. Calor que desea fuentes de esquinas en las que se refrescan ricos romanos y pobres gitanos … Ay Roma ¡me encantas!

Caminando por los azules romanos,
Peregrina.

julio 15th 2010 Joyas de todos los días

¿Echar raíces o diluirse en el aire?

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«Si el árbol se echa a perder, aunque sea en el peor de los suelos, es sólo porque no clava sus raíces lo bastante hondo. Toda la tierra es suya.»*

Toda la tierra es suya. Y tuya. Y mía.
Hay personas que logran saltar los obstáculos más altos, pasar las pruebas más duras que la vida les pone y, a pesar de todo, logran tener éxito, vivir felices, crear oportunidades diferentes para quienes le siguen en el camino y meterse en la memoria de la humanidad. La tierra en la que por suerte me ha tocado echar raíces es muy rica, todavía no siento que mis raíces se hayan expandido lo suficiente ni hayan profundizado bastante, me falta explorar sendero que llevan a siglos atrás y caminar en el incierto de siglos por venir…

¿Será que me pierdo en el encanto de la belleza de los cielos que me cubren y echo a volar, mientras me diluyo en el aire que me atrapa? …»Mas el árbol y el niño buscan lo que está por encima de ellos»**.

Dos poetas alemanes divididos por un siglo, comparten nombre, nacionalidad y los árboles que dieron pauta a esta reflexión. *Friedrich Hebbel siglo XIX y ** Friedrich Hölderlin al final de al final del siglo XVII.

Hay muchos tesoros escondidos en las raíces de un árbol, y muchos más en las hojas que se elevan… se me ocurrió mientras clareaba el día. En la belleza ajena, primera década del Siglo XXI,
Peregrina