Soy

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No soy mi nombre pero sí su resonancia. 

Soy el primer rayo de luz que percibo al abrir los ojos y me convierto en día mientras mis pasos toman su andar.

Soy el viento, el agua, la prisa y la calma. Soy el tiempo y la pausa, el saludo y la mirada que se cruza con otros ojos que son en su propia prisa y me regalan la pausa de una sonrisa.

Soy los silencios y la obscuridad de mis ojos cerrados. Soy la tibia caricia que mi cabello le regala a mis senos cuando cae sobre ellos y la suavidad de mi respiración al despertar.

Soy mis verdades, esas que no son las verdades de otros: soy mis convicciones y mis dudas.  Soy la acción y el deseo de lograr. Soy la palabra pronunciada que se compromete al hacer y la acción consciente de la reacción.

Soy suavidad y desastre caprichoso, soy tormento y lágrimas que rompen en desesperación, pero también soy la razón que encuentra salida. 

Soy en la medida en la que tomo consciencia de mi hacer, cambiante constante que define un momento, define el instante sin definirme a mí como ser esencial en la presencia de mi misma.

Soy porque existo en un cuerpo, pero seguiré siendo más allá de la existencia física en la manifestación de la trascendencia de mis pensamientos que generan, a quererlo o no, energías que transforman momentos y movimientos.

Soy imperfección que se perfecciona y encuentra que nunca es suficiente aunque parezca demasiado; soy la madrugada que me escucha en ritmos diferentes y solitarios.

Soy el suspiro que desea y el deseo que provoca. Soy el entusiasmo que se expande y el gozo que se extiende. Soy el suspiro que sostiene el éxtasis que cierra el final de un beso y se convierte en regocijo. Soy el susurro que envuelve a la calma que se duerme.

Soy una y dos y tres ideas a la vez, porque logro tener mi punto en paz y desde ahí, mirar hacia todas partes.

Aunque a veces parezca inconclusa … Soy en el camino y son en el destino, por algo decidí el peregrinar.

octubre 9th 2017 Joyas interiores