Ley de la Divina Proporción

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La divina proporción, también conocida como la proporción áurea o número de oro se estudió desde la antigüedad; su existencia se remonta alrededor del año 3200 a.C. Durante el renacimiento, la proporción áurea se empleó tanto en las artes plásticas como en la arquitectura. El gran Leonardo hizo las ilustraciones para una disertación publicada por Luca Pacioli en 1509 titulada De Divina Proportione. Este libro contiene los dibujos hechos por Da Vinci de los cinco sólidos platónicos. Es probable que fuera el propio Leonardo quien diera por primera vez el nombre de “sectio aurea”.


En “El Cristo de San Juan de la Cruz” pintado por Salvador Dalí en 1951 se observa la perspectiva basada en esa antigua ley renacentista. Esta situación unida a la falta de elementos dramáticos que aparecen en la mayoría de las imágenes de la Crucifixión, como la sangre o las heridas, ponen de manifiesto una serenidad de la Ascensión: Cristo proyecta su presencia sobre toda la tierra, partiendo de un paisaje de Port-Lligat, lugar en el que Salvador Dalí compartía su vida con Gala.

Esta particular percepción fue idea original de San Juan de la Cruz. Salvador Dalí estuvo en contacto con la imagen conservada en el Monasterio de la Encarnación de Ávila y de ahí surgió la idea de esta genial obra que pertenece a la época mística-clásica del “divino” Dalí que comenzó en los años 40.

Según la apreciación de Pablo Picasso, “…Dalí es el último pintor renacentista que le queda al mundo”.

Comparto la opinión del maestro Picasso,
Peregrina.

2 Responses to “Ley de la Divina Proporción”

  1. CORAZÓN VERDE Says:

    Sabes, este Cristo con la cabeza sobre el costado no sé por qué, siempre, desde que era una niña, sentía algo especial -quizás mucha pena-

  2. peregrina Says:

    Gracias por compartir algo tan íntimo, Corazón Verde. Una de las bellezas del arte es precisamente la posibilidad que nos da de tener diferentes formas de apreciación… Para mí ha sido siempre el contrario, una sensación de esperanza, de trascendencia. La seguridad de que el mayor dolor lleva a la elevación, el desprendimiento del pensamiento que empuja al alma hacia arriba preparándola para su liberación… Eso es lo que veo en esta obra.