Movimiento detenido

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Cuando descubrí las fotografías de Lois Greenfield (fotógrafa Neoyorquina) me sentí cautivada y con gran curiosidad busqué más sobre su trabajo. Entonces me enteré que nació en 1949 y el encanto se transformó en admiración al imaginar la forma en que Lois, a lo largo de su vida, ha visto evolucionar la fotografía de manera activa, porque ella ha sido protagonista de esa evolución.

Resulta que comenzó trabajando para un periódico local en el que se publicaban noticias de danza. Ella fotografiaba a los bailarines en las academias, teatros y plasmaba el arte del sujeto al que fotografiaba pero … ella quería ser parte de ese «arte».

Así que, en esa búsqueda de innovación, en la década de los 80’s instaló un estudio al que invitaba a sus sujetos a improvisar; fue así que empezó a crear situaciones cargadas de riesgo por los movimientos que se realizaban, giros y vuelos siempre irrepetibles que fueron quedando plasmados en sus fotografías. Ha logrando dividir el tiempo en 1/2000 de segundo. En ese punto, se detiene el movimiento y se revelan detalles imposibles de ser vistos por el ojo humano, una forma radical de fotografiar el movimiento.

Su trabajo causa intriga, pues muestra detalles que parecen imposibles, como observar dos campos gravitacionales opuestos al mismo tiempo, detenidos en un instante que hace que la imagen parezca imposible, irreal; una magia que comienza cuando los elementos no relacionados se convierten en una experiencia transformadora y mítica.

Los bailarines parecen ingrávidos, realizando movimientos que parecen imposibles. Detenerse a analizar la imagen que intriga por ser incomprensible. Se siente el deseo de Lois de confundir al espectador, que intuye y sospecha la forma en la que fue tomada la foto, tratando de reconstruir lo que sucedió antes del disparo que detuvo el instante.

Leer lo que ella misma piensa de su trabajo, ¡nos lleva a mirarlo con mayor atención! «Estoy confundida y me pregunto cómo Jordan Isadore hizo girar la bufanda y se giró en esa posición. Cuando le pre gunté, él mismo no sabía explicar cómo lo logró».

Su técnica consiste en disparar solo un momento a partir de una frase de movimiento, y las imágenes no son modificadas de manera digital, por lo que las posiciones de los bailarines en el cuadro son totalmente reales.

Esta imagen es de mis favoritas, tiene una magia hermosa. La bailarina Natalie Deryn Johnson crea un torbellino, como de hada danzando en el bosque. Es comprensible entender la atracción y fascinación que siente la fotógrafa de materiales que fluyen, telas que viajan y cuentan la historia del movimiento, deteniéndolo para darnos pistas de lo que pasó antes del click e imaginar qué habrá pasado después.

Peregrinando entre la antigravedad de sus imagenes y la magia de sus instantes de movimiento detenido,

Peregrina.