La luz que celebra el éxito

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La tenue luz entraba por el resquicio de la persiana  anunciando el nuevo día y un viento suave acompañaba el baile de los rayos de sol, escapándose traviesamente, como queriendo tocar todo  lo que encontraban a su paso.

En la habitación, todo estaba desperdigado. Sobre la mesa, el desorden era la perfecta descripción del gran alboroto que había sucedido la noche que apenas terminaba; sobre la mullida alfombra de color arena, el terciopelo azul resaltaba de una forma encantadora; la seda y el encaje dejados delicadamente sobre el sillón, brillaban con los reflejos que se desprendían de los cristales del candil.

Había sido una noche de mucho bullicio, gente entrando y saliendo de la habitación, dejando escapar gritos mezclados con murmullos por la ventana que se había quedado abierta, casi por descuido, casi por olvido y así,  en una suave mañana de primavera, el delicado viendo movía las persianas que dejaban entrar esos primeros rayos de sol.

Se escuchaban a lo lejos, de vez en cuando,  voces de gente que pasaba por la acera. Poco a poco el tránsito comenzó a aumentar y los ruidos de la ciudad despertaron, ocupando, casi de repente, el silencioso espacio del salón.

Llegó el medio día y conforme avanzaban las sombras dentro de la habitación el ruido volvió a convertirse en silencio y la tarde, con sus tonos naranja dio la bienvenida a la obscuridad que se adueñó nuevamente del espacio.  Había sido un delicado domingo de tranquila soledad.

Siguiendo el estruendos que causó la apertura de la puerta, la habitación se iluminó por la luz de los candiles que colgaban del techo. Unas manos recogieron el terciopelo de la alfombra y las palabras de alegría y regocijo combinaban la melodía que surgía de las voces que, con gran orgullo se felicitaban entre sí.  

El sábado parecía tan lejano. Se había cerrado un ciclo y estaba iniciando uno nuevo. Había sido un desfile impecable y los trajes de terciopelo, sedas y encajes habían sido admirados por todos. En medio de desorden del atelier, las costureras celebraba el éxito de su trabajo, mientras ponían en su lugar cada uno de los hilos y alfileres que habían dejado descuidadamente sobre las mesas antes del desfile sabatino.

Cada hilván, cada puntada, en silencio, de manera anónima, sostenían el diseño del gran maestro del atelier,  Todos sabían quién era él, nadie se ponía a pensar quienes eran ellas: las que cortaban los lienzos y daban forma a cada delicado olán y presilla.  Sus dedos, en el silencio que se rompe delicadamente con el  roce de la tafeta, mantenían la creatividad del Maestro y reforzaban su nombre en cada una de sus puntadas.

Los hilos esperaban el momento de ser nuevamente desenredados para los pespuntes de la próxima colección.

Datos curiosos de la «alta costura»:
* Elaborar un vestido de diseño sencillo: 150 horas
* Elaborar un vestido con bordados finos y decoraciones: 1,000 horas
* Casi ochenta costureras para lograr la colección, «le petit mains» que poco a poco, alfiler tras alfiler, dejan los hermosos vestidos listos para ser lucidos en la pasarela.
* 2,200 las costureras calificadas para Alta Costura organizadas en equipos de cuatro.
* 16 son las casas de alta costura domiciliadas en París: Adeline André, Alexandre Vauthier, Alexis Mabille, Bouchra Jarrar, Chanel, Christian Dior, Franck Sorbier, Giambattista Valli, Givenchy, Jean Paul Gaultier, Julien Fournié, Maison Margiela, Maison Rabih Kayrouz, Maurizio Galante, Schiaparelli y Stéphane Rolland.
* 7 más, no residentes en París: Azzedine Alaïa, Elie Saab, Fendi Couture, Giorgio Armani, Valentino, Versace y Viktor & Rolf
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 Hilvanando curiosidades,

Peregrina.

julio 16th 2022 Joyas de todos los días