La Ópera Imaginaria: Lakmé

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Doceava entrega. Un broche de oro para cerrar.

«Bajo la bóveda frondosa, donde el blanco jazmín se entrelaza a la rosa. En la ribera florecida que sonríe a la mañana. Deslicémonos suavemente en sus cautivadoras aguas. Sigamos la corriente huidiza en la onda que una mano indolente estremece, ven, ganemos la orilla donde el manantial duerme y el pájaro canta.
Bajo la bóveda frondosa, donde el blanco jazmín se une a la rosa en la rivera florecida que sonríe a la mañana, ven, descendamos juntas.
Deslicémonos dulcemente por su encantador oleaje, sigamos la corriente huidiza en la ola trémula de una mano indolente. Ven, lleguemos a la orilla donde el manantial duerme y donde el pájaro, canta. Bajo la bóveda frondosa, donde el blanco jazmín, ¡ah, descendamos juntas!»

Se me antojó ir al teatro a ver a Joah Sutherland cantando el Dueto de las flores y encontré la animación de Christophe Vallaux «Sous le Dôme Épais». Fue entonces que me vino en mente publicar la serie de las doce óperas que componen L’Opera Imaginaire.El cortometraje inspirado en Lakmé encierra la magia del aria que lo musicaliza, la espiritualidad de un pueblo y la fascinación de un hombre cuando encuentra una mujer que lo cautiva. En ese momento, cuando la besa con la mirada, no hay ni religión, ni raza, ni pretensiones u obstáculos que impidan que el amor actúe. Pero el beso de una mirada puede durar toda la vida, o bien terminar cuando los pensamientos comienzan a poner obstáculos.

India, finales del Siglo XIX durante la prohibición que los británicos imponían al pueglo hindú que los obligaba a practicar su religión en secreto. En un templo encajado en la selva, Lakmé y Mallika reúne flores para la ofrenda sin notar que Gerald, un oficial inglés, las observa,  fascinándose con la imagen de Lakmé, doncella consagrada e hija de Nilakantha, principal sacerdote del templo.
El amor es mutuo entre Lakmé y Gérard.   La tragedia comienza cuando Nilakantha se entera de la profanación, su mente comienza a planear cómo vengarse y se le ocurre que, durante una visita al mercado Lakmé cante para así conocer al causante de tal ofensa. Nilakantha reconoce la mirada de encanto en Gérar y lo apuñala. Lakmé, contra los deseos de su padre, lo esconde y lo cura es entonces que se juran amor eterno y para confirmar su unión Lakmé va a buscar agua sagrada al Templo.
Los soldados buscan al oficial perdido.  Frederic, amigo de Gérad le hace ver que está actuando contra sus deberes como miembro del regimiento por lo que abandona a Lakmé que, al darse cuenta, decide comer una hoja de datura (estramonio). Cuando su padre la encuentra moribunda jura matar a Gérard pero Lakmé le confiesa que su unión ha sido por medio del agua sagrada del templo y muere feliz al confesar que ese amor durará por siempre.

El drama contrastado con las escenas de dulce contemplación, lo exótico de la ambientación, la belleza del Dueto de las Flores y la dificultad del aria Las Campanas, hacen de la obra de Léo Delibes una delicia para el oído y para la imaginación.

 

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Soñando mientras mis manos danzan con el aire,
Peregrina.

 

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