Música azul, Bruno Coulais
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No es sólo la belleza visual que manifiesta de forma tan clara la vida que fluye y confluye mientras las mareas suben y bajan en una eterna danza al ritmo de los seres que habitan sus aguas. Es la combinación del amor y respeto a los mares; el derroche de genialidad para encontrar la tecnología más novedosa que permita mostrar las mil formas en las que se manifiestan los océanos, el movimiento infinito en el que se expanden y contraen ola tras ola.
Suave o arrogante, con colores brillantes y cristalinos o tonos profundos y obscuros que nos hacen intuir la infinita distancia que nos puede alejar del fondo. Así son las melodías que Bruno Coulais compuso para musicalizar cada uno de los movimientos del agua, cada una de las piruetas de los seres que la habitan, acompañando y enmarcando con una armonía precisa y cadenciosa el ritmo propio del mar, el canto y encanto de sus seres.
Esta monumental obra cinematográfica producida y dirigida por Jacques Perrin y Jacques Cluzaud (discípulos y herederos de la pasión y talento de Jacques Costeau) nos permite no sólo ver, sino sentirnos parte, por un momento, de la belleza inigualable de la profundidad mágica de los océanos que abrazan la Tierra. ¿Quién le puso Tierra a nuestro planeta? ¿Por qué no la habrán llamado Agua?
Océanos es una película tan profunda como su nombre mismo. Aquí comparto «Oceans will be» la canción que acompaña los títulos finales. Visita su página, únete a la causa. Que nuestra huella no siga destruyendo su belleza azul.
Peregrina.










Mi personalidad ha quedado marcada por cada una de las tintas que han teñido mi retina al observar los paisajes que entran en mi cuerpo cuando abro los ojos. Cada imagen se torna en sensación y respiro aromas ya conocidos no con mi olfato, sino con la perspicacia que vive en mi imaginación, la emoción vuela al ritmo de música que se lee en la partitura de los recuerdos que bailan en mi mente.
Sensaciones que marcan instantes que permanecen. Negros difusos que se tornan en grises celestiales. Brillos silenciosos se revierten en vientos que inspiran ideas que me mantienen viva y continúan dictando remembranzas y nuevos deseos. Evocaciones que sonreirán a la vida cuando, en la nostalgia del momento, cierre los ojos, haciendo una pausa en el presente que encierro en un suspiro… 


