Movimiento y quietud: manifestaciones del alma

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«El pie, comprendido en toda su complejidad, tiene dos funciones principales: la de movimiento y la de sentido, en cuanto a que es el receptor propioceptivo* plantar. En la danza asume una tercera función, la de la expresión gestual. No en vano, en el escenario, el pie es un organismo muy estudiado, cuidado y trabajado» Ph. Paul Sovari

Danzar me mantiene alerta, aun si mi danza no lleva un ritmo predeterminado ni sigue parámetros preestablecidos, voy intuyendo los tiempos que va marcando mi propia necesidad de transmitir la emoción de ese momento. No es lo mismo bailar una interpretación propia, que seguir una coreografía y acoplarse al ritmo del grupo. La atención y la tensión son diferentes.

Bailar descalza me da la oportunidad de entrar en contacto directo con el mundo. Al tocar el suelo, recibo directamente las sensaciones que me produce la tierra que piso: el frío de la loseta, la rugosidad de la arena, la dureza de la piedra o el pavimento. Los pies son la única parte del cuerpo que, estando descalzos, entra en contacto directo con el mundo. Detenerme a pensar en lo que mis pies me regalan es el simple propósito de estas lineas. Caminar de puntas entre el susurro de esa idea: mis pies desnudos mientras bailo. La danza oriental va interpretada con los pies descalzos, sintiendo cada uno de los «dum» y los «tac» en el ritmo que vaya marcando la percusión.

La danza es meditación activa. Enfocándola en lo que quiero compartir. En «Mareas de seda» quise transmitir la inmensidad, esa en la que me da miedo diluirme, con la que no puedo convivir. Esa que me ahoga nada más  de verla y me sofoca de tenerla cerca. El mar, bellísimo y espléndido. Impetuoso, enérgico y arrebatado. Movimiento perpetuo que en rincones se presenta suave, casi reposado invitando al pensamiento reflexivo, ese que solo encontramos dentro de nosotros mismos.

Dice George Gurdjieff «Podemos encontrar dentro de nosotros mismos, con la práctica de una observación tranquila, el movimiento de la fuerza original. Si puedo darme cuenta del movimiento que hago, me vuelvo cada vez más conscientes de la fuerza que me lleva de vuelta al origen, a la esencia. Para esto se requiere solo de una condición: permanecer en la escucha.

Cuando escuchamos atentamente, lo primero que oímos es el ruido que proviene de todas las percepciones del mundo exterior, si logramos afinar un poco más, escucharemos el ruido de nuestros propios pensamientos, de nuestras emociones, y después del ruido, escuchamos una respiración que es el movimiento, incluso en la quietud y en el silencio.

El movimiento comienza con la quietud. Sólo quien entiende la quietud puede realmente entender el movimiento. Sólo quien llega a la fuente que se sitúa en la quietud puede entender el movimiento. Sólo quien entiende el silencio, puede entender las palabras. Mucha gente habla y habla sin entender lo que dicen, ni lo que la palabra contiene, porque no entienden el silencio, que es la fuente de la palabra. Para la mayoría el movimiento es un escape de su propia quietud y silencio.

Se necesita una alternancia entre quietud y movimiento, entre el silencio y las palabras. Cuando es difícil estar en el silencio es mejor escoger el hablar apropiado y cuando tenemos dificultades de estar en quietud es mejor escoger el movimiento apropiado.»

Peregrinando en el amor de mis mareas.

*La propiocepción es el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos, es la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas. La propiocepción regula la dirección y rango de movimiento, permite reacciones y respuestas automáticas, interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación de éste con el espacio, sustentando la acción motora planificada. Otras funciones en las que actúa con más autonomía son el control del equilibrio, la coordinación de ambos lados del cuerpo, el mantenimiento del nivel de alerta del sistema nervioso y la influencia en el desarrollo emocional y del comportamiento.

Sueños

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Los sueños alimentan la creatividad y las letras fluyen de los dedos como suspiros…

Otras veces,

en cambio…

Son pesadillas que bloquean los sentidos y estancan cada una de las memorias que parecen no encontrar salida.

En la garganta se encierran, como un grito desesperado que no logra estallar y se encaja como una daga en el pecho. Matan lentamente cada una de las ilusiones y los deseos se convierten en cenizas…

Son besos no recibidos. Peregrinares con los ojos cerrados.

«Lifted», fotografía surrealista de Brooke Shaden

Razones que la razón ignora

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«El corazón tiene razones que la razón ignora»


¿Cuántas veces escuchamos la voz de la intuición?

En el envolvente revuelo del mundo en que vivimos, los espacios de silencio son cada vez más estrechos. Por más que uno se esfuerce, pareciera que siempre hay un susurro que se escapa, buscando tocar la membrana del recuerdo. Sólo el corazón más atento logra escuchar la profundidad del silencio y ahí, en el rincón más sombrío y solitario de su aposento, se desvanece para encontrar el eco del silencio verdadero y engarzar respuestas.

Únicamente en ese espacio, se pueden conectar la intuición y el pensamiento. En ese estrecho canal, se funden la razón y el amor; es entonces que la verdad logra sonreír, a pesar de lo que pudiera plantear el vórtice imparable de los días y de las noches del imperturbable ciclo de la vida.

Blais Pascal (1623-1662) nos presenta un peculiar análisis de algunas paradojas filosóficas: el infinito y la nada, la fe y la razón, el alma y la materia, la vida y la muerte, el significado y la superficialidad, que no lleva a conclusiones definitivas aparte de la humildad, la ignorancia y la gracia. Toda religión es falsa si, en cuanto a su fe, no adora a un solo Dios como el origen de todas las cosas, y, en cuanto a su moralidad, no adora a un solo Dios como la meta de todas las cosas. El corazón tiene razones que la razón ignora. El demonio está sobre la lengua del que murmura. Para quienes no ansían sino ver, hay luz bastante; mas para quienes tienen opuesta disposición, siempre hay bastante oscuridad. Si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas. Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe. Porque si después no hay nada, evidentemente nunca lo sabré, cuando me hunda en la nada eterna; pero si hay algo, si hay alguien, tendré que dar cuenta de mi actitud de rechazo. Vale más saber alguna cosa de todo, que saberlo todo de una sola cosa. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma? Cuando no se ama demasiado no se ama lo suficiente. Sólo conozco dos tipos de personas razonables: las que aman a Dios de todo corazón porque le conocen, y las que le buscan de todo corazón porque no le conocen. La felicidad es un artículo maravilloso: cuanto más se da, más le queda a uno. Estando siempre dispuestos a ser felices, es inevitable no serlo alguna vez. El hombre está dispuesto siempre a negar todo aquello que no comprende.

Soy

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No soy mi nombre pero sí su resonancia. 

Soy el primer rayo de luz que percibo al abrir los ojos y me convierto en día mientras mis pasos toman su andar.

Soy el viento, el agua, la prisa y la calma. Soy el tiempo y la pausa, el saludo y la mirada que se cruza con otros ojos que son en su propia prisa y me regalan la pausa de una sonrisa.

Soy los silencios y la obscuridad de mis ojos cerrados. Soy la tibia caricia que mi cabello le regala a mis senos cuando cae sobre ellos y la suavidad de mi respiración al despertar.

Soy mis verdades, esas que no son las verdades de otros: soy mis convicciones y mis dudas.  Soy la acción y el deseo de lograr. Soy la palabra pronunciada que se compromete al hacer y la acción consciente de la reacción.

Soy suavidad y desastre caprichoso, soy tormento y lágrimas que rompen en desesperación, pero también soy la razón que encuentra salida. 

Soy en la medida en la que tomo consciencia de mi hacer, cambiante constante que define un momento, define el instante sin definirme a mí como ser esencial en la presencia de mi misma.

Soy porque existo en un cuerpo, pero seguiré siendo más allá de la existencia física en la manifestación de la trascendencia de mis pensamientos que generan, a quererlo o no, energías que transforman momentos y movimientos.

Soy imperfección que se perfecciona y encuentra que nunca es suficiente aunque parezca demasiado; soy la madrugada que me escucha en ritmos diferentes y solitarios.

Soy el suspiro que desea y el deseo que provoca. Soy el entusiasmo que se expande y el gozo que se extiende. Soy el suspiro que sostiene el éxtasis que cierra el final de un beso y se convierte en regocijo. Soy el susurro que envuelve a la calma que se duerme.

Soy una y dos y tres ideas a la vez, porque logro tener mi punto en paz y desde ahí, mirar hacia todas partes.

Aunque a veces parezca inconclusa … Soy en el camino y son en el destino, por algo decidí el peregrinar.

octubre 9th 2017 Joyas interiores

Noche de verano

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El silencio de esta calurosa noche, mientras mis hombres duermen y yo… Todavía quiero seguir despierta. Profundamente enamorada de ellos.

Ellos son como chocolate con pimienta roja y tinto amaderado. La exuberancia de la delicada complacencia; una exótica, resplandeciente combinación, que evoca tentaciones y desparrama solsticios en el tiempo que se desvanece en las sombras.

La vida, a veces, se hace esperar, se desvanece y se pierde o se esparce hasta explotar. Se transforma, sin darnos casi cuenta, nos absorbe y… La vida nos mata, poquito a poquito…

Sentir la vida que, en un de repente, empieza a existir dentro, ahí en donde el placer toma forma transformando el suspiro en latido y el gemido en palpitaciones, es experimentar el infinito, la inmensa sorpresa de la magia que se expresa, en silencio, escondida.

El tiempo pasa. Origen y consecuencia, dejan sus sueños acurrucados en el silencio de una noche que se disuelve con sabor de tinto amaderado y chocolate amargo con pimienta roja.

Y los amo profundamente.

Peregrinando en el sueño de una noche de verano. Mi sueño, mi noche, mi verano.

Decisiones…

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 La decisión correcta… Nunca se sabe. El flujo del tiempo es imparable.

Sea cual sea la decisión, siempre es la correcta, porque el tiempo se encarga de acomodar decisiones.

Llorar

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Recomiendo llorar siempre que no tengas palabras, para que tu espíritu ría cuando éstas te sobren.

Porque reírse con alguien es también una forma de decir que le amas.

Llorar libera el alma, cuando las palabras no logran expresar su verdadero sentir. Cuando es tanta la felicidad, también el alma llora, porque sólo ella sabe cuánto ha dolido llegar a esa felicidad.

Entonces, llorar es la manifestación más pura del sentir del espíritu y por eso, deberíamos tomarnos más en serio cuando un par de gotas recorren nuestro rostro.

 

Lágrimas.

Peregrina.

Luna

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La luna es… ¡Masculino!

Descubrir que mi referente femenino por excelencia es la representación masculina de la energía según la tradición árabe-romaní, ha sido … Desconcertante…

Luna… A sus pies he dejado secretos, sueños, anhelos, virtudes y pecados. Luna… Me sentido siempre tan identificada con sus ciclos, la influencia de su redondez y su lenta desaparición, para volver a surgir de la sombra.  No es fácil identificar como símbolo masculino, a un referente que es el femenino por excelencia en las tradiciones en las que me he formado. 

No es sólo eso. Ha sido también desconcertante escuchar que la Luna, según la tradición árabe, ¡no mengua! Siendo masculino, solamente crece, ¡siempre crece!

No puedo trasladar toda esa ideología a mi danza. No me siento cómoda pensando en que Luna es un elemento masculino que rige mi condición de bailarina, en la que manifiesto todo lo femenino que hay en mí. Al bailar, mi femineidad llega a su máxima expresión en cada uno de mis movimientos y se siente totalmente identificada con la redondez plena de la Luna llena y mengua y renace en los ciclos de la expresión de mis caderas cuando recorren círculos y semicírculos que la evocan.

Luna será para mí la manifestación más femenina de la luz en el cielo: la contemplación de su redondez llena mi semblante y me acojo a su presencia cuando la veo reinar plena y majestuosa en la infinita negrura del cielo nocturno. Luna me acuna cuando mengua, me desvela cuando resplandece y me hipnotiza cuando desaparece…

Definitivamente, me sigo identificando con la parte más femenina de la redondez de la luna y su encantador hechizo brillante.

Peregrina lunar.

Un secreto engarzado en el pecho

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Mientras el hombre andaba afuera, haciendo el mundo, la mujer, disipada por naturaleza, presenció -de manera casual, una escena de amor entre el cielo y la tierra.

Ambos, ruborizados, le pidieron a la mujer que, por delicadeza, jamás nombrara en palabras lo que acaba de ver.

Le otorgaron en cambio la danza más sutil, aquella que eternamente daría testimonio de un amor a prueba de todo. Entonces la tierra se le enredó en las caderas a la mujer y el cielo le engarzó un secreto en medio del pecho …
y así han pasado muchos, pero muchos muchos años.

Tradición oral Romani.

La consciencia en equilibrio

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Consciencia Social, debilitada y casi inexistente en nuestros días.  

Observo lo que sucede a mi alrededor y me pongo a pensar que tal vez sea que, cuando las palabras no forman parte de nuestro día a día, entonces podemos estar evitando también su significado. Si las palabras existen es porque, en algún momento, fueron necesitadas para expresar lo que se sentía, lo que se quería transmitir. Si no se usan más… ¿Será que ya no se está transmitiendo más su significado? Por lo pronto, consciencia-social es un par de palabras cuya esencia está en peligro de extinción.

Grande es mi curiosidad cuando escucho palabras extrañas y la necesidad de entenderlas es grande también. Cuando escuché Sofrología, su sonido me movió algo interno que me hizo ir a conocerla y me encontré con una esencia que no esperaba: la consciencia en equilibrio.


El sofrosine sería la puerta para conquistar la prudencia y la sabiduría, que, a su vez, nos llevará a un estado de calma y serenidad espiritual. Para llegar al sofrosine, la vía más adecuada es la palabra, el “terpnos-logos” que consiste en un hablar persuasivo, razonado y acogedor.

Hay una mezcolanza de todo, en donde todo existe pero nada se practica. Areté es la «excelencia» o prominencia en el cultivo de la elocuencia; la raíz etimológica del término es la misma que la de αριστος (aristós,’mejor’), que designa el cumplimiento acabado del propósito o función.

Es un concepto vago que implica un conjunto de cualidades cívicas, morales e intelectuales. Eso dice Carlos Schrader, cuando explica «areté». El fin de la enseñanza era lograr la areté, que significa capacitación para pensar, para hablar y para obrar con éxito. La excelencia política y ciudadana de los griegos consistía en el cultivo de tres virtudes específicas: andreía (valentía), sofrosine (moderación o equilibrio) y dicaiosine (justicia): estas virtudes formaban un ciudadano relevante, útil y perfecto. A estas virtudes añadió luego Platón una cuarta, la Prudencia, con lo que dio lugar a las llamadas Virtudes Cardinales: la prudencia, la fortaleza y la templanza se corresponderían con las tres partes del alma, y la armonía entre ellas engendraría la cuarta, la justicia. En cierto modo, la areté griega sería equivalente a la virtus, dignidad, honor u hombría de bien romana.

Eudemonía (en griego, εὐδαιμονία, eudaimonia) o plenitud de ser es una palabra griega clásica traducida comúnmente como “felicidad”. Aristóteles lo entendió como ejercicio virtuoso de lo específicamente humano, es decir, la razón. El uso popular del término se refiere a un estado de la mente y alma, relacionado con la alegría o al placer.

Peregrina, entre palabras olvidadas

The Crystal ball, pintura de John William Waterhouse