La Odalisca

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Comenzó con movimientos que después siguieron a las notas. La interpretación fue surgiendo del sentimiento que nacía de cada pausa, entre cada silencio, cambiante como el movimiento de la seda. Luego llegaron las palabras que quedaron perfectas para el momento.

¿De qué sirve mi belleza
la riqueza,
pompa, honor y majestad,
si en poder de adusto moro
gimo y lloro
por la dulce libertad?

Luenga barba y torvo ceño
tiene el dueño
que con oro me compró;
y al ver la fatal gumía
que ceñía,
de sus besos temblé yo.

¡Oh, bien hayan los cristianos,
más humanos,
que veneran una cruz,
y dan a sus nazarenas
por cadenas,
aura libre, clara luz!

Dime, mar, que me aseguras
brisas puras,
perlas y coral también,
si hay linfa en tu extensión larga
más amarga
que mi lloro en el harén.

¿De qué sirve a mi belleza
la riqueza,
pompa, honor y majestad,
si en poder de adusto moro
gimo y lloro
mi perdida libertad?


Juan Arolas (España 1805-1849)

Peregrinando entre notas y palabras

Nostos νόστος

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nostos


Louise Glück, escribió este hermoso poema. Nostos es una palabra griega que significa “regreso al hogar”.  Al leerlo, se me antojó caminar por las calles de mi amado Coyoacán.

Había un manzano en el patio –
esto habrá sido
hace cuarenta años – detrás,
sólo praderas. Montones
de crocus en el pasto mojado.
Yo me paraba junto a esa ventana:
fines de abril. Flores
de primavera en el patio vecino.
¿Cuántas veces el árbol floreció,
de verdad, para mi cumpleaños,
el día exacto, no antes,
ni después? Sustitución
de lo inmutable
por lo que cambia, por lo que evoluciona.
Sustitución de la imagen
por la tierra implacable. ¿Qué
es lo que sé de este lugar?
El papel de ese árbol confundido por
décadas con un bonsai, las voces
subiendo desde las canchas de tenis –
Los campos. Olor a pasto crecido, recién cortado.
Lo que se espera de un poeta lírico.
Miramos el mundo una sola vez, en la infancia.
El resto es memoria.

Paseando con los pies del pensamiento,
Peregrina.

Bailarina

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Un poema de Gabriela Mistral, para celebrar el día de la danza.

La bailarina ahora está danzando
la danza del perder cuanto tenía.
Deja caer todo lo que ella había,
padres y hermanos, huertos y campiñas,
el rumor de su río, los caminos,
el cuento de su hogar, su propio rostro
y su nombre, y los juegos de su infancia
como quien deja todo lo que tuvo
caer de cuello y de seno y de alma.

bailarina En el filo del día y el solsticio
baila riendo su cabal despojo.
Lo que avientan sus brazos es el mundo
que ama y detesta, que sonríe y mata,
la tierra puesta a vendimia de sangre,
la noche de los hartos que ni duermen
y la dentera del que no ha posada.

Sin nombre, raza ni credo, desnuda
de todo y de sí misma, da su entrega,
hermosa y pura, de pies voladores.
Sacudida como árbol y en el centro
de la tornada, vuelta testimonio.

No está danzando el vuelo de albatroses
salpicados de sal y juegos de olas;
tampoco el alzamiento y la derrota
de los cañaverales fustigados.
Tampoco el viento agitador de velas,
ni la sonrisa de las altas hierbas.

El nombre no le den de su bautismo.
Se soltó de su casta y de su carne
sumió la canturia de su sangre
y la balada de su adolescencia.

Sin saberlo le echamos nuestras vidas
como una roja veste envenenada
y baila así mordida de serpientes
que alácritas y libres le repechan
y la dejan caer en estandarte
vencido o en guirnalda hecha pedazos.

Sonámbula, muda en lo que odia,
sigue danzando sin saberse ajena
sus muecas aventando y recogiendo
jadeadora de nuestro jadeo,
cortando el aire que no la refresca
única y torbellino, vil y pura.

Somos nosotros su jadeado pecho,
su palidez exangüe, el loco grito
tirado hacia el poniente y el levante
la roja calentura de sus venas,
el olvido de Dios de sus infancias.

Danzando en mi peregrinar por la vida,
Peregrina

La impermanencia de la olarasca

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José Emilio Pacheco ha pasado a la eternidad y seguirá presente en la impermanencia de nuestros pensamientos.   Sus palabras ahora son  como el mar, siempre tocando nuestros corazones, guijarros que esperan las olas de ideas que refresquen los sentimientos.

agua en las rocas

EL MAR SIGUE ADELANTE

Entre tanto guijarro de la orilla
no sabe el mar
en dónde deshacerse

¿Cuándo terminará su infernidad
que lo ciñe
a la tierra enemiga
como instrumento de tortura
y no lo deja agonizar
no le otorga un minuto de reposo?

Tigre entre la olarasca
de su absoluta impermanencia
Las vueltas
jamás serán iguales
La prisión
es siempre idéntica a sí misma

Y cada ola
quisiera ser la última
quedarse congelada
en la boca de sal y arena
que mudamente
le está diciend
o siempre:
Adelante

Escribir Tiene Espíritu De Nada

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Orlando González Esteva dice que “escribir tiene espíritu de nada”. ¿Será porque al poner los pensamientos en letras, la mente se pierde entre ideas vagas que trata de salvar en imágenes que crea palabra a palabra, de ilusiones o deseos, recuerdos o sueños? A nada saben las palabras cuando no están acompañadas de los puntos y las comas que las unen para dar a luz párrafos que evocan historias.

mariposa transparente

Escribir tiene espíritu de nada.
Hay que revolotear en el abismo
y cortarse las alas que uno mismo
tiende sobre su sombra alucinada.

Y caer desde nunca, desde cada
vértice en el perfecto mecanismo
del azar que celebra en su mutismo
la creación, esa fábula encarnada.

Y yacer en las márgenes del sueño
donde la realidad es un pequeño
pez que burla las redes de la aurora

y revuelve las aguas del pasado
donde Dios se contempla ensimismado
y padece la luz que nos devora.

Escribir tiene espíritu de nada que se transforma en todo.

Peregrina.

Llenarnos de pasión, entre el desierto y el oasis

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Anoche sentí haber escuchado en medio del delirio saturador del monólogo de Dupeyrón, lo que hace dos siglos fue escrito en el silencio apasionado de la poesía  trascendental y realista del filósofo y poeta norteamericano Walt Whitman.  Vivir de manera original, rompiendo paradigmas en las últimas décadas de 1800, seguramente no era cosa fácil; tal vez por eso sus palabras siguen tan vigentes o más que en esos tiempos.

oasis grises

NO TE DETENGAS
Walt Whitman 

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores:
el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes.

Huye.

“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.

Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.

Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.

Vívela intensamente,
sin mediocridad.

Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.

Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida

La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

oasis_nam-in-geun

Aprender de mis desiertos y gozarme en mis oasis.

Oasis, fotografiado por Nam In Geun.

La bailadora

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~ ~ ~ ~ ~ ~

Un poema de José Juan Tablada

 

 

¡Ardores, aromas y ritmos mantienes

en plural encanto y en prestigio vario,

y ardes y perfumas, en lentos vaivenes,

como un incensario!

~ ~ ~ ~ ~ ~

 

Peregrina.

Suave Patria

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Después de 202 años de Independencia, algunas estrofas de Suave Patria para recordar que López Velarde encontró palabras fuertes y tonos firmes para declarar la suavidad de la esencia de nuestra Patria.   Feliz Aniversario de Independencia ¡México lindo y querido!

Suave Patria: permite que te envuelva
en la más honda música de selva
con que me modelaste por entero
al golpe cadencioso de las hachas,
entre risas y gritos de muchachas
y pájaros de oficio carpintero.

¿Quién, en la noche que asusta a la rana,
no miró, antes de saber del vicio,
del brazo de su novia, la galana
pólvora de los juegos de artificio?

Trueno de nuestras nubes, que nos baña
de locura, enloquece a la montaña,
requiebra a la mujer, sana al lunático,
incorpora a los muertos, pide el Viático,
y al fin derrumba las madererías
de Dios, sobre las tierras labrantías.

Suave Patria: te amo no cual mito,
sino por tu verdad de pan bendito;
como a niña que asoma por la reja
con la blusa corrida hasta la oreja
y la falda bajada hasta el huesito.

Si me ahogo en tus julios, a mí baja
desde el vergel de tu peinado denso
frescura de rebozo y de tinaja,
y si tirito, dejas que me arrope
en tu respiración azul de incienso
y en tus carnosos labios de rompope.

Sé igual y fiel; pupilas de abandono;
sedienta voz, la trigarante faja
en tus pechugas al vapor; y un trono
a la intemperie, cual una sonaja:
la carretera alegórica de paja.

Cuando nacemos, nos regalas notas,
después, un paraíso de compotas,
y luego te regalas toda entera
suave Patria, alacena y pajarera.

Peregrinando en la historia de mi suave patria,

Peregrina.

Sirena

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Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra
del infinito mar viene su asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.

Aguardar en los sueños, con la esperanza de que sí existe simplemente porque es anhelado.

El poema, de Mario Benedetti. La fotografía de la sirena con velo no sé quién la haya tomado; si alguien conoce al autor, agradeceré me diga su nombre.

Peregrina

Pintando con un lápiz amarillo

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Estas son unas líneas que encontré en un artículo de  “El Tiempo”  sobre una peculiar exposición en la Galería Casas Riegner de Bogotá.   Se titula el lápiz roto.  Realmente no logro comprender el punto de encuentro entre el título y la composición, pero si el autor, Fernando G. ha querido llamarla así, sus razones tendrá.   Lo mismo si ha querido usar verde para dibujar sus fantasías y terminar con azul para pintar sus ilusiones… Así lo ha decidido él y por ese simple hecho es bellísima. … … … Pero, ¿qué tal que a mi me hubiera gustado que fuera un lápiz amarillo? ¿Qué tal que en lugar de dibujar sueños propios, se me ocurriera tomar mis colores y dibujar la fotografía tomada por los ojos de otra persona? El lápiz puede ser de cualquier color, los sueños pueden ser propios o ajenos, la creatividad fluye y la autenticidad de los trabajos siempre será un hecho contundente, por más que sean copia del original que refleja fielmente los deseos de la sensibilidad del primer autor.   Las copias, siempre serán fieles a la creatividad de quien reutiliza el arte original.   La originalidad siempre estará presente en cualquier trabajo, sea el original o sea una copia infiel…

Sin más preámbulo auqí está El lápiz roto de Fernando G. y la fotografía de unos ojos anónimos que ha dejado de ser fotografía para pasar a ser mi dibujo con un lápiz amarillo y el azul del que no salen ríos sino cielos que en el original no se percibían.

 

 

“Usa un lápiz de color verde
Hay un jardín entre tus dedos
Hay un jardín detrás de tu oreja
Hay un jardín en tu bolsillo
Hay un jardín a tus pies

¿Cuántos ríos caben en un lápiz de color azul?”

A lo mejor otro día se me antoja pintar de rosado mi ventana azul … Tal vez… Aunque lo veo muy poco probable.

Peregrinando entre colores,
Peregrina.