Mientras la tarde se desvanece

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Plazos que se cruzan como lazos que unen deseos. Indicios propicios para inicios … … o reinicios. Clamores de amores, susurros que se ocultan en un parpadeo mientras la tarde se desvanece.

En la espera,

Peregrina

octubre 2nd 2012 Joyas de todos los días

Suave Patria

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Después de 202 años de Independencia, algunas estrofas de Suave Patria para recordar que López Velarde encontró palabras fuertes y tonos firmes para declarar la suavidad de la esencia de nuestra Patria.   Feliz Aniversario de Independencia ¡México lindo y querido!

Suave Patria: permite que te envuelva
en la más honda música de selva
con que me modelaste por entero
al golpe cadencioso de las hachas,
entre risas y gritos de muchachas
y pájaros de oficio carpintero.

¿Quién, en la noche que asusta a la rana,
no miró, antes de saber del vicio,
del brazo de su novia, la galana
pólvora de los juegos de artificio?

Trueno de nuestras nubes, que nos baña
de locura, enloquece a la montaña,
requiebra a la mujer, sana al lunático,
incorpora a los muertos, pide el Viático,
y al fin derrumba las madererías
de Dios, sobre las tierras labrantías.

Suave Patria: te amo no cual mito,
sino por tu verdad de pan bendito;
como a niña que asoma por la reja
con la blusa corrida hasta la oreja
y la falda bajada hasta el huesito.

Si me ahogo en tus julios, a mí baja
desde el vergel de tu peinado denso
frescura de rebozo y de tinaja,
y si tirito, dejas que me arrope
en tu respiración azul de incienso
y en tus carnosos labios de rompope.

Sé igual y fiel; pupilas de abandono;
sedienta voz, la trigarante faja
en tus pechugas al vapor; y un trono
a la intemperie, cual una sonaja:
la carretera alegórica de paja.

Cuando nacemos, nos regalas notas,
después, un paraíso de compotas,
y luego te regalas toda entera
suave Patria, alacena y pajarera.

Peregrinando en la historia de mi suave patria,

Peregrina.

Sirena

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Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra
del infinito mar viene su asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.

Aguardar en los sueños, con la esperanza de que sí existe simplemente porque es anhelado.

El poema, de Mario Benedetti. La fotografía de la sirena con velo no sé quién la haya tomado; si alguien conoce al autor, agradeceré me diga su nombre.

Peregrina

Arte contigo

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Vivir
el arte contigo
es encontrar la plenitud de mi espíritu
en sintonía con el universo completo,
inédito, inconcluso y firmado,

magnificante, discreto y efusivo,

paradójico y sensato,

el arte contigo se manifiesta y guarda silencio,
grita y calla,
se esconde en secreto y brinca para dejarse saborear… te

 

Saborearte cada vez que el arte brilla en tus ojos cuando la luz en los míos los llama y te dice que al amarte

besarte

tocarte

abrazarte

acariciarte

pensarte

recordarte

mirarte

respirarte


EVOCARTE. . .

encuentro la mejor forma de manifestar mi creatividad


Peregrinarte,  ¡qué mejor forma de vivir!

agosto 6th 2012 Joyas de todos los días

Pintando con un lápiz amarillo

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Estas son unas líneas que encontré en un artículo de  «El Tiempo»  sobre una peculiar exposición en la Galería Casas Riegner de Bogotá.   Se titula el lápiz roto.  Realmente no logro comprender el punto de encuentro entre el título y la composición, pero si el autor, Fernando G. ha querido llamarla así, sus razones tendrá.   Lo mismo si ha querido usar verde para dibujar sus fantasías y terminar con azul para pintar sus ilusiones… Así lo ha decidido él y por ese simple hecho es bellísima. … … … Pero, ¿qué tal que a mi me hubiera gustado que fuera un lápiz amarillo? ¿Qué tal que en lugar de dibujar sueños propios, se me ocurriera tomar mis colores y dibujar la fotografía tomada por los ojos de otra persona? El lápiz puede ser de cualquier color, los sueños pueden ser propios o ajenos, la creatividad fluye y la autenticidad de los trabajos siempre será un hecho contundente, por más que sean copia del original que refleja fielmente los deseos de la sensibilidad del primer autor.   Las copias, siempre serán fieles a la creatividad de quien reutiliza el arte original.   La originalidad siempre estará presente en cualquier trabajo, sea el original o sea una copia infiel…

Sin más preámbulo auqí está El lápiz roto de Fernando G. y la fotografía de unos ojos anónimos que ha dejado de ser fotografía para pasar a ser mi dibujo con un lápiz amarillo y el azul del que no salen ríos sino cielos que en el original no se percibían.

 

 

«Usa un lápiz de color verde
Hay un jardín entre tus dedos
Hay un jardín detrás de tu oreja
Hay un jardín en tu bolsillo
Hay un jardín a tus pies

¿Cuántos ríos caben en un lápiz de color azul?»

A lo mejor otro día se me antoja pintar de rosado mi ventana azul … Tal vez… Aunque lo veo muy poco probable.

Peregrinando entre colores,
Peregrina.

Vehemencia

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Porque a ratos seremos pacientes para lograr lo que ansiamos
pero nunca dejamos en la paciencia de ser vehementes.
Siempre esperaremos con intensidad e intención
y se nos da… Caray, ¡se nos da!

Voy peregrinando de desesperanza en esperanza
como una mariposa de flor en flor…

Peregrina.

No me beses… ¡Tú no sabes besar!

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Amado Nervo nos cuenta que es indecible lo que gozan las flores con el riego nocturno.  El otro día, a las doce, sobre el pétalo aterciopelado de una rosa, como sobre la tela de un estuche, ¡ahhh! radiaba aún una gruesa gota de agua.   Había pasado allí una buena parte de la noche, dejándose penetrar por la luna.

Un viento suave la balanceaba en su hamaca olorosa de seda.

Pero avanzaba la mañana, ya el meridiano, y una saeta de oro del arquero divino, hirió en pleno corazón a la gota, tocándola en chispa maravillosa.

«Tengo miedo, ¡ay!, tengo miedo. Siento que empiezo a evaporarme… ¡Oh sol, no me beses, por Dios! Tus besos hacen un espantoso daño.   Me penetran toda, me abrasan, me disgregan…   Yo no quiero deshacerme, no quiero volatilizarme…  ¡No quiero perder mi individualidad!…  ¿Entiendes, oh sol?  No quiero perder mi individualidad.

«Yo reflejo a mi modo la naturaleza.  Soy un pequeño ojo cristalino, muy abierto, que la ve, que la admira desde este nido de terciopelo, desde esta cuna suave y bienoliente.    Llevo ya muchas horas divinas de vida harmoniosa.   Durante buena parte de la noche he reflejado la luna.   He sido, ya una perla, un zafiro místico, ya una turquesa celeste.  Después, la bóveda se ha pintado de un amarillo suave, y yo me he vuelto topacio.   A poco el cielo se tiñó de rosa, y he sido rubí.   Ahora soy diamante.   Y cuando las hojas del rosal se miran en mi espejo para contemplar su traje nuevo, recién cortado en punta, me convierto en esmeralda.
»No me beses, ¡oh sol! No sabes besar: haces mucho daño. No eres como la luna. Ella sí que sabía besar blandamente: al fin, mujer. Tú te pareces a un hombre sanguíneo, tosco y premioso.

»¡Ay!, siento que me deshago, que me desvanezco, que me pierdo…

»Sí, comprendo que eso de la transparencia absoluta es una cosa muy buena; que ser parte de la atmósfera húmeda es cosa muy conveniente; que flotar, volar, es cosa muy apetecible. Comprendo también que un poco de frío puede condensar mi humedad, y entonces ser yo parte mínima de una nube de esas que he visto pasar por la mañana y que parecen cuentos y milagros… Todo eso, sin duda, es bueno. Pero yo dejaría de ser gota, de ser gotita diáfana y temblorosa que soy: esta gotita acurrucada en el pétalo de una rosa, ¡y no quiero perder mi individualidad!


»¡Ay! ¡Ay!, que daño me haces…, ¡oh sol! Ya no me beses, ya no me be…ses. Yo soy u…na gotita… de agua…, una lu…mi…no…sa go…tita de agua… sobre un rosa…, sobre una ro…»


Estas fueron las últimas palabras de la gotita trémula que brillaba sobre el pétalo de una rosa…

Es difícil confundirse entre la multitud, cuando se es una delicada y hermosa gotita de agua, como la gotita de la fotografía de Andrew Osokin.

Peregrina.

¿Cuántos?

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Imagino contar cuántas gotas de lluvia caben en mi mano abierta.

Me ilusiona pensar cuántos rayos de luna rozan mis cabellos en las noches que te sueño.

No alcanzo a sospechar cuántos copos de nieve cubrirían mis deseos para lograr enfiarlos.

Quisiera poder contar cuántos haces de luz te bañan y componen tu sombra, cuando te acaricio al amanecer.

Utópica realidad de un alma enamorada.

Peregrina

Señora de la Luna

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Maravillosa señora de la Luna,


Tú que das la bienvenida al anochecer con besos plateados;


Señora de la noche y de todas las magias,


Quien recorre las nubes en cielos ennegrecidos,


Y vierte luz sobre la fría tierra,


Oh Diosa lunar, la creciente,


Quien hace y deshace sombras;


Reveladora de misterios pasados y presentes:


Quien atrae los mares y gobierna las mujeres


Madre lunar infinitamente sabia,


Doy la bienvenida a tu joya celeste


En el creciente de tus poderes


Con un rito en tu honor


Rezo por la Luna…

Peregrina

De Daniela Ovtcharov, pintora búlgara «La chica del vestido azul»

Engarzando sueños que no existen

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Puntadas y pensamientos. Sentimientos que se esconden, deseos que se expresan en silencio, frases que se lleva el viento y delicados hilos que entran y salen entre los pequeños heucos que deja la tela de los días, de las noches. La esperanza de que en algún momento el nudo detenga todo y no pierda nada. De que el nudo ate delicadamente, con fuerza invisible, escondida, como si no existiera detrás de la belleza, lo que marca y decide, lo que engarza y mantiene junto, lo que, si se rompe, desata el conjunto y desvía el sentido y desengancha el propósito…

Son sólo unas cuantas cuentas, pero cubren lo que es mío y dejan ver lo que deseo, si algo deseo…

Azul y plata, hilos que atan a cuentas que enmarcan formas y sueños hilados con pestañas bailando al viento, delicado momento que se pierde, como los hielos sumergidos en el cristal que envuelve lo que queda de aquello que una vez fue fruto maduro en una vid próspera de campos de Zinfandel.

Azul… como yo
Peregrina.

junio 4th 2012 Joyas de todos los días