Medianoche en París

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Ir al pasado para darle sentido al presente. La magia de París desplegada en su máximo esplendor al puro estilo de Woody Allen. ¿Todo tiempo pasado fue mejor? ¡No lo creo!

Una ciudad preciosa y memorable: París, cada época de su historia ha sido marcada por personas que vivieron con plenitud y libertad de pensamientos revolucionarios, vidas que han escrito la historia de nuestro mundo. En esta cinta, Woody Allen logra reunir un reparto tanto de actores como de personajes históricos que manifiesta lo que ha sido París: magia, fantasía, cultura, moda, ciencia, luz.

Confrontarse con la propia realidad puede ser ciertamente desconcertante. Ir a las raíces y aceptar la realidad de lo que somos, después de todo, el amor siempre está presente fuera del tiempo y del espacio. Lograr verlo es la tarea principal que le da chispa a todo lo que hacemos en la vida, de eso depende ser memorables … o no.

Guión inteligente, divertido; fotografía detallada, detallista; dirección precisa, preciosa; actuaciones frescas, naturales; música que transporta y reaviva, historia enredada en la historia misma… Hasta ahora, Midnight in Paris es la joya más brillante que he visto de Woody Allen. ¡Una verdadera delicia!

Curioso ver el estilo holandés del afiche… ¡Las delicias del arte!

¡Tienes que verla!
Au revoir!, Peregrina

Revival

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Basta una nota para levantar al corazón más abatido. Basta un acorde para que el espíritu retome al cuerpo que había abandonado y renazca en plenitud.

Beats Antiques y su mágica narrativa quimérica, dan una idea de lo que quiero decir…

Voy a dormir, después de haber recargado mi corazón con anhelos y evocaciones.
Peregrina.

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Mientras saboreo una cucharada…

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Esta mañana puse un tweet que decía «Número de cliente, clave de acceso, número de tarjeta, número de código. Números por todos lados menos en el saldo… ironías de la vida»  Al menos mi alacena está llena y las cuentas al día.  

Hace un rato estaba lavando los platos y me vino uno de esos antojos que son imposibles de calmar. Con las manos mojadas tomé una cuchara y la llené de deliciosa cajeta quemada mmm… ¡y me sentí mucho mejor!

Su dulce suavidad resbalando entre mis labios, acariciando con su textura aterciopelada mi paladar, me hizo recordar un texto de Guadalupe Loaeza incluido en su libro «Las niñas bien» que leí hace ya muchos años, cuando todavía no me importaba comer cucharadas de más, ni de cajeta ni de ninguna otra delicia que se queda enredada en la cintura por mucho tiempo.

Antes de ponerme a bailar para deshacerme de los efectos que esa cucharada pueda tener en mi cintura, les comparto  el texto, que algunos habrán leído.  Quienes no, quedan invitados a leer el libro que dura una tarde y media … Perdón Guadalupe, pero el deseo de compartirlo es tan grande como el antojo de comerme esa cucharada de cajeta mientras lavaba los platos.

«Cero y van tres. Sí y van tres veces que me sucede lo mismo, con intervalo de quince días aproximadamente. La primera, me tomó de sorpresa y se lo atribuí a mi distracción y obviamente a la inflación que diario a diario nos está chupando. La segunda, sentí horrible, pues había mucha gente esperando que avanzara la coa. A pesar de la paciencia de la cajera, me sentí torpe y ridícula. ¡Ay!, pero la tercera vez, esa sí que fue para llorar. Ese día justamente había puesto una atención particular en seleccionar mis compras. Inclusive había llevado una lista de o que necesitaba. Recuerdo que mientras me paseaba con el carrito por el super, me sentía super-organizada y super-buena ama de casa. «Ahora sí que no me vuelve a suceder», pensé. Había comprado varios artículos de marca libre para compensar gastos; en lugar de carne, llevaba pollo y había procurado no excederme en latas.

Para no hacerles el cuento largo, le dije a la cajera. ¿Cuánto dice que es? Cinco mil novecientos sesenta y cinco pesos con sesenta centavos. (todavía era la época de los viejos pesos jiji) ¿Qué? No es posible señorita. ¿Se habrá equivocado? Me miró con tanta seguridad, que en seguida pensé que la equivocada era yo. ¿Que no estarán reetiquetando la mercancía, señorita? ¿Quiere hablar, Señora, con mi jefe?, me preguntó. Abrí mi cartera y con infinita lástima conté los cuatro billetes de mil. en ese momento la voz de mi marido apareció entre latas, bolsas de plástico y desodorantes: «acuérdate que estamos apenas a día 20″… Híjole, me quise morir al ver odas mis compras dentro de sus respectivas bolsas entre las manos del muchacho que se disponía a ayudarme. Ay, por favor, ¿me sacas algunas cosas?, le dije con voz tímida: Quita el pomo de Knor Suiza (debí haberlo comprado en forma de cubitos, pensé). También el champú y el enjuague,. el rollo de papel de aluminio. (Que más de aluminio parece ser de plata, cuesta $345.00) ¿Sacamos la cajeta, Señora? Esa es recara, me dijo el muchacho con tono solidario. No porque a los niños les encanta. A ver, ¿qué más? ¿qué más? me decía , mientras buscaba también dentro de las bolsas. De pronto, sentí una mirada de pistola detrás de mí. Era una señora que llevaba un jump-suit color mamey, que parecía cada vez más impaciente: «pues, ¿que no tiene tarjeta de crédito o chequera?», preguntó con tono de total desaprecio. ¡Hijole!, me dio una pena decirle que me la habían cancelado por haberme excedido. «Se me olvidó» le contesté.

Bueno, pues seguí hurgando junto con el cerillo, dentro de las bolsas. Saqué los clínex, «ya me desmaquillaré con papel de baño» pensé. ¿También los rollos del excusado?, preguntó mi único amigo, en ese momento, el cerillo. No, ese es indispensable… le dije en tono filosófico. Volví a ver a la Sra. Mamey deportiva, quien me miró con una sonrisa forzada. ¿Cuánto va ahorita?, le pregunté a la cajera. Con sus uñas perfectamente bien limadas, con esmalte color uva, empzó a oprimir teclas y más teclas. «Todavía le falta señora. Aún le restan mil ciento sesenta pesos con sesenta centavos». en esos momentos juraba que la Sra. Mamey me iba a echar dos balazos con sus ojos. Sentía como que al tiempo se hubiera atorado en la máquina, la cola era larguísima, yo estaba completamente bloqueada.

Empecé a sentirme culpable, juzgada, humillada, miserable, tenía pena propia. ¿Por qué diablos había sido tanto dinero? Si ahora sí me había organizado, ¿por qué siempre me pasan estas cosas? No llevaba carne ni latas. Vamos a sacar el Vel Rosita, el Suavitel, también las galletas Mac Ma. «Qué animal, debí haber comprado las de animalitos» pensé. Hay que quitar los yogures, la mayonesa, el Dulcereal y el Quick de fresa. ¿Cuánto suma eso, señorita? Le faltan todavía quinientos pesos. Ya para entonces el super me parecía lleno, el calor hacía que los zapatos me apretaran aún más. Necesitaba un cigarro. A ver si encuentras las servilletas de papel, el Ajax, la caja de Curitas, la pasta de dientes; y ya no sé qué más. La cajera volvió a hacer sus cuentas y viéndome fijamente a los ojos me dijo. Señora todavía le falta restar $252.50 para que se completen los cuatro mil pesos que trae. Estoy segura de que ustedes reetiquetan, le dije con coraje ¡Qué barbaridad! Señorita, le juro que ya no sé qué más puedo dejar, me estoy quedando sin «super» ¿Cuánto dice que me falta? Doscientos cincuenta y dos pesos con cincuenta centavos.

¿Por qué no deja la cajeta señora? eso es lo que vale. No señorita, la cajeta, no. Si la deja ya terminamos. No, señorita, la cajeta, no, no, otra cosa, pero no la cajeta. Sentía la mirada de todos, su impaciencia, su falta de comprensión. Por un momento tuve ganas de salir corriendo con a cajeta entre mis manos. Prefiero dejar mi coche que la cajeta. Entienda, señorita, la cajeta no y no. Era inútil, no había de otra. Se acercaba la hora de cerrar. La señora Mamey se había ido a otra caja. El muchacho parecía cansado. La cajera se miraba las uñas. Empezaban a bajar la reja. Tuve entonces que dejar mi cajeta envinada. El cerillo y yo salimos del super como apagados. Con mucho cuidado acomodó las bolsas semi-vacías en el coche. «Allí te lo debo ¿sí?; me sonrió. El cuidador del coche me ayudó a echarme en reversa. Desde la ventanilla le dije «Disculpame, me quedé sin dinero». No contestó, tampoco me lo creyó. estoy segura de que no era la primera y me fui repitiendo. «la cajeta no, la cajeta, no»

Voy a celebrar que tuve para comprar la cajeta envinada, disfrutando de otra cucharada, esta vez sin temor a que se vaya a quedar enredada en mi cintura, tal vez llegue el día en que tenga que dejarla en la barra de la caja del super…

¡Deliciosamente dulce y envinada!
Peregrina

Ramadán, tiempo de oración en días de revolución

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Ramadán es el noveno mes del calendario musulmán que es lunar e inicia con el primer cuarto creciente de luna, apenas la luna nueva deja de ser invisible en el cielo.

Este año, desde el 1 de agosto y durante todo el mes el mundo islámico se llevan a cabo los ayunos y períodos de oración constante que terminará con el festejo del Eid ul-Fitre celebrando con comida bebida y festivales que duran por varios días.

El Ramadán 2011 será particularmente especial para varios países musulmanes que viven tiempos de cambio y revoluciones de pensamiento político.

Que la paz interior prevalezca y se deje sentir en los corazones y las vidas de todos nuestros hermanos musulmanes y de cualquier otra religión.

Peregrina

El universo está lleno de sentido… casualmente

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Estoy enredada en una cinta Möbius , escondida entre fractales. El infinito presente, constante, intermitente; sonido y silencio; pensamiento y ausencia… Divinamente humano, humanamente divino.

Paul Auster dice que el azar es un medio de recordar que no sabemos nada, que el mundo en que vivimos nunca dejará de escapársenos. Últimamente vivo al azar, tratando de abrir bien los ojos para atrapar la mayor cantidad de instantes y al final del día, maravillarme por no haberlo planeado y disfrutar de la perfección de sus resultados.

Claro, hay veces que no existe el encanto, probablemente mis ojos no fueron lo suficientemente vivaces para captar todos los momentos, suele suceder.

Azar y probabilidades, casualidades… Se le preguntó a una matemática recién titulada con honores, qué probabilidades existen de que dos personas que no se conocen, viviendo en ciudades diferentes, comenten con una tercera en el mismo día algo relacionado con una cinta Möbius y la respuesta fue: pocas, muy pocas, casi imposible.

El ángulo que me invita a asomarme con curiosidad es que escribí el primer párrafo justo después de haber visto el video del Canon del Cangrejo 1 à 2, compuesto en 1747 por J. S. Bach. En ese año, su hijo Carl Philipp Emanuel estaba al servicio del rey Federico II el Grande en Sanssouci como clavecinista.

Muchos años después, pero muchos, muchos, en 1858, los matemáticos alemanes August Ferdinand Möbius y Johann Benedict Listing descubren un objeto no orientable con una sola cara y un solo borde a la que le dan el nombre de «Cinta Möbius»

Me parece tan curioso que un siglo antes, en la mente de J.S. Bach las notas hayan diseñado algo que tomó forma un siglo después. Esa misma curiosidad me llevó a buscar al autor de este video y llegué a su página, en la que encontré -entre tanta matemática que difícilmente entiendo pero que me hace sentir agradecida por tanta maravilla- el laberinto infinito de los fractales.

Y bien, probablemente ahora que has leído hasta aquí dirás: «y bien… ¿Qué con todo esto? ¿Cuál es el punto?»

Casualidad. Que me encantan las casualidades. Que es sólo casualidad que en el momento de mi encuentro con el trabajo de Jos Leys, esté leyendo algo sobre Gottfried Leibniz y su descubrimiento del cálculo infinitesimal, basado precisamente en uno de los principios de su filosofía: la noción de continuidad de la naturaleza.

Todo está relacionado, desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande. El cálculo infinitesimal no es más que la expresión matemática de esa continuidad. Todo lo que es tiene razón suficiente. El universo es un sistema infinitamente armonioso, en el que hay a la vez unidad y multiplicidad, coordinación y diferenciación de cada una de sus partes, capaces de aprehender las conexiones esenciales entre todos los seres.

Por eso escribí que me sentía enredada en una cinta Möbius , escondida entre fractales. El universo en el que vivimos es divinamente humano y humanamente divino.

Peregrina.

Días haute couture o pret-a-porter

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Los días son todos iguales. Puede hacer un sol brillante o bien llover a cántaros, ese es sólo el vestido que elige el día para salir a pasear.
El reto para quien amanece cada día es precisamente acompañarlo con un vestido similar y fluir de la mano por las horas que transitan, o bien contrastar los colores y jalar y dejarse jalar en pasos desacompasados, por veredas tortuosas y laberintos desconocidos.

Todo está en la decisión del vestido: actitud haute couture, pret-a-porter, o tomar lo primero que se saca del cajón desordenado por la indiferencia con la que se han abandonado deseos alguna vez soñados.

Para hoy: ¡La mejor sonrisa, con mirada oliva y fuego!

 

 

 

Y qué tal que … ¡Hasta el agua se viste distinto siendo siempre agua!

 

 

 

 

 

Peregrinando entre colecciones haute couture inesperadas.

 

 

 

 

julio 13th 2011 Joyas de todos los días

Bronce, movimiento estático

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El bronce inmóvil acompañaba la danza del viento.

 

>Mientras el espíritu de Leonora Carrington se paseaba entre sus máscaras y mágicos embrujos celtas. . .

 

. . . los velos acariciaron su sombra.

 

Me gusta este cuento de Ŷibrān Jalīl Ŷibrān ibn Mijā’īl ibn Sa’d para acompañarlas. 

 Había una vez una bailarina que con sus músicos había arribado a la corte del príncipe de Birkaska.   Admitida en  la corte, bailó ante el príncipe al son del laúd y la flauta y  la cítara.

Bailó la danza de las llamas, y la danza de las espadas y las lanzas; bailó la danza de las estrellas y la danza del espacio. Y, por último, la danza de las flores al viento.

Luego se detuvo ante el trono del príncipe y dobló su cuerpo ante él. Y el príncipe le solicitó que se acercara, y dijo:

Hermosa mujer, hija de la gracia y del encanto, ¿desde cuándo existe tu arte? ¿Y cómo es que dominas todos los elementos con tus ritmos y canciones?

Y la bailarina, inclinándose nuevamente ante el príncipe, dijo: 

Poderosa y agraciada Majestad, desconozco la respuesta a tus preguntas. Sólo esto sé:

el alma del filósofo habita en su cabeza;

el alma del poeta en su corazón; mas,

el alma de la bailarina late en todo su cuerpo.

Crear, recrear, arte en movimiento constante, imaginación que ilumina los espacios más escondidos del espíritu y explota en gritos de expresiva libertad.

Peregrina.

El día E

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Pizpireta…
Albricias, turgente, instante, susurro, velo… decisión…

Me quedo con «pizpiereta»: aguda y expresiva… como una mirada oliva y fuego, una sonrisa traviesa, una idea revoltosa, una carcajada desinhibida que no pierde su inocencia. Me gusta pizpireta ¿y tú?
Si tuvieras que elegir una… ¿Cuál es tu palabra favorita en español? Mira las propuestas de estos artistas de lengua española y déjate contagiar de su entusiasmo y devoción por nuestro idioma.

Ahora mira la página y envuélvete en la belleza y musicalidad de las palabras que ellos en secreto han propuesto y ¡piensa cuál es la que propones tú! El día E, el día de todos los que hablamos español

Peregrina también es una de mis palabras favoritas, por algo firmo así… … …

música universal, universo de música

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El silencio absoluto no existe, aún en el rincón más apartado de este mundo, de día, de noche, en invierno o en verano, dormidos o despiertos, siempre existirán sonidos a nuestro alrededor. El oído humano no está preparado para escuchar todas las frecuencias con las que suena el infinito, sin embargo, los sonidos que, por así decirlo, fueron hechos para nosotros los humanos, son tan variados que podríamos pasarnos días enteros pendientes para identificar los ritmos que se generan de ellos.

Todos nacemos bajo la influencia de algún ritmo, desde el latido del corazón de nuestra madre, los sonidos del ambiente en el que ella se desenvolvía y que nos llegaban delicadamente atenuados por el líquido en el que flotábamos… las voces de esa canción de cuna… todo nos va haciendo a su ritmo y nos modela en su cultura, la cultura de la música del universo que nos modela.

En una entrevista que Víctor – M. Amela le hace al músico Néstor Eidler encontré la razón de esta idea que siempre he tenido sobre la música y sus ritmos.

Todo el universo suena, cada uno de nosotros tenemos un sonido, eso que nos hace únicos e irrepetibles. Somos notas de una infinita melodía universal un enjambre de vibraciones creadas por la resonancia del viento solar en la ionosfera de los planetas, lo que Pitágoras llamó la música de las esferas. Sí, cada persona tiene un sonido, un ritmo propio que va marcando a lo largo de su vida, no sólo con los latidos del corazón sino con la fluidez de la vida misma en el el cuerpo, el alma que danza al ritmo de la energía, su propia música. … En la entrevista se lee:«¿En qué parte de mi cuerpo está el alma? Descartes dijo que en la glándula pineal, que hoy sabemos que está conectada con la punta de los pies, con el dedo gordo de los pies: ¡el alma está en el dedo gordo!» & & ¡Claro! ¡Ahora entiendo por qué me encanta la danza!

Nuestra alma está conectada a esas frecuencias y todas nuestras sensaciones y emociones se dan en consecuencia. Somos notas de una melodía infinita, la sinfonía del universo que no deja de tocar nuestros mas variados acordes acomodándolos en la partitura de la creación.

Aquí la entrevista original publicada en La Contra.Las ilustrciones las he tomado del sitio de  Catherina Romanelli

Buscando nuevos acordes, sin desentonar con la melodía que me rodea,
Peregrina.

Virgen de la Macarena

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Tengo un recuerdo vago, así como entre sueños, me llega la voz de mi padre y yo, aun muy niña, que pronunciaba su nombre La Virgen de la Macarena. Hoy, buscando entre las tradiciones de Semana Santa, encontré que La Macarena es una Dolorosa muy especial, una Dolorosa transformada por la devoción de un pueblo.

Este fragmento está tomado del libro Como llora Sevilla escrito por Ramón Cue, Sacerdote Jesuita nacido en Puebla y enamorado de Sevilla y sus vírgenes, como se nota en la belleza de este fragmento dedicado a la virgen de la Macarena.

 

¿Quién hizo la Macarena? ¿Qué artista la talló? Ninguno.

A la Macarena no la hizo ningún hombre. La hizo Sevilla. Y fue así.

La Virgen lloraba inconsolable la Pasión de Jesucristo. Las lágrimas no se daban vez a salir de sus ojos cuajados. Y ella estaba así, con su pañuelo blanco en sus manos, y en su boca entreabierta llorando, llorando…

Era la Virgen de lo Dolores. La que llora en todas las iglesias del mundo.
Y Sevilla la vió, y le dolió el alma, y se le saltaron las lágrimas, y la quiso consolar.

Se acercó a ella, la miró, y viéndola llorar tan bonita, por consolarla le echó un piropo; un piropo con lágrimas:

-¡Ole, las mujeres bonitas!

Y la Virgen ,al oírlo, levantó los ojos y sonrió. Y, ¡apareció la Macarena!

Lloraba y reía al mismo tiempo. Su rostro era un joyero de lágrimas y sobre ellas la flor impalpable de una sonrisa.

Seguía con su pañuelito blanco de encajes en sus manos, seguía con el nudo en la garganta, seguía con la boquita abierta en donde quedó quebrado un suspiro…pero ¡Quedó con la sonrisa inefable en su cara de niña dolorida!

Ya no era la Virgen de los Dolores. Era otra cosa completamente distinta. Única en el mundo. ¡Era la Macarena!

La única Virgen que llora y que ríe al mismo tiempo. La que llora por su hijo, y la que sonríe por el piropo amoroso de Sevilla.

Y yo no sé qué tiene ese triángulo maravilloso de sus tres lágrimas sobre su mejilla izquierda. Esa constelación de estrellas en el cielo de su cara. Esas tres lágrimas de dolor en que brilla la luz de la sonrisa. Ahí, en ese triángulo quedan cautivos todos los ojos y todos los corazones.

¡Qué bonita está la Macarena cuando llora!
¡Qué dolorida está la Macarena cuando ríe!…

Y este es el motivo de su atracción.
¿Por qué es más bonita, porque llora o porque ríe?

Porque llora y ríe al mismo tiempo.

En todas las otras Vírgenes de Sevilla predomina el dolor. Esta es única.

La Macarena es una síntesis maravillosa de los dos estados mas esenciales y elementales del alma humana. El dolor y el gozo. Estas son las dos coordenadas en que se mueve nuestra vida.

Y la Macarena se encuentra en el centro de intersección de las dos.

Participa al mismo tiempo de ambas. Y por esto todos los hombres encuentran en ella siempre, en todas las ocasiones, un eco fiel de su estado sicológico.

Cuando lloro y la miro, siento que sus ojos lloran conmigo.

Cuando soy feliz y la veo, su sonrisa rima con mi alegría.

Y por contraste y compensación, cuando lloro su sonrisa me consuela y alegra mis lágrimas; cuando río, sus lágrimas temperan y moderan lo excesivo de mi goce.

¡Qué divino espejo de la risa y el llanto!

¡Qué divina norma del gozo y del dolor!

¡Qué suprema síntesis del alma humana!

¡Qué elemental y maternal maestra de pedagogía
para los hijos que lloran y para los hijos que ríen!.

 

Para que pueda rimar
con tu nombre, Macarena,
tengo una palabra: «pena»
amarga como la mar,
y tengo el dulce cantar
de un arcángel: «gratia plena»,
para que pueda rimar
con tu nombre, Macarena…
La pena con tu dolor,
que eres Madre Dolorosa;
y la gracia, por ser rosa
del amor.
Y uniendo gracia con pena
va el broche de tu sonrisa…
Ya está la rima precisa
de tu nombre, Macarena.

 

Viernes de procesiones del silencio y tradiciones que unen pueblos, Viernes Santo y Día de la Tierra. La Dolorosa que llora por Jesús bajado de la Cruz sin vida o … por la Madre Tierra que se va muriendo poquito a poco todos los días que no son el día de la Tierra.

Peregrina.

abril 22nd 2011 Joyas de todos los días