
El amor es música en movimiento,
las notas del pensamiento
se vuelven sinfonías de deseos…
Se convertirán en realidad.
El viento tiene
el sabor de las notas.
Llegará el momento
para degustarlas …
Peregrina.
Octavio Paz deja un espacio entre sus palabras en el que se baila de puntitas al ritmo de sus silencios.

Decir Hacer
Entre lo que veo y digo,
entre lo que digo y callo,
entre lo que callo y sueño,
entre lo que sueño y olvido
La poesia
se desliza entre el sí y el no:
dice lo que callo, calla lo que digo,
sueña lo que olvido.
No es un decir: es un hacer.
Es un hacer que es un decir.
La poesia se dice y se oye:
es real.
Idea palpable,
palabra impalpable:
teje reflejos y los desteje.
Siembra ojos en las páginas,
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan, las palabras miran,
las miradas piensan.
Oir los pensamientos, ver lo que decimos,
tocar el cuerpo de la idea.
Los ojos se cierran,
las palabras se abren.
Cierro mis ojos un instante, sólo por un instante
Peregrina.
Mi abuela seguramente lo habrá leído pero, definitivamente, ¡no era una niña buena!
Me encantaba que me contara la historia cuando, al ser descubierta por su padre, decidió comerse la carta que su novio le había hecho llegar de manera clandestina. Unas noches después, montó un caballo y se fugó… Comenzó a escribir mi historia.
No soy una niña buena! ! !
Peregrina.
En un mundo de diversidad infinita, en donde millones y millones de personas tienen puntos de vista tan contrastantes, es mágico darse cuenta que todos somos parecidos, en alguna forma, todos tenemos un punto en el que podemos encontrar la coincidencia: el arte. El arte existe porque la mirada de todos es distinta.
Ser espectdor, abrir los ojos ante las fantasías de mentes creativas hechas realidades, nos reta a entrar en contacto con esa parte desconocida del otro, implica abrir nuestros sentidos y arriesgarnos a tener contacto con las cosas, con realidades diferentes a la nuestra. Darnos la oportunidad de percibirlas.
A través del arte el ser humano intercambia fantasías que alimentan la creatividad. Es como si nuestra mente se alimentara con esas ideas y en consecuencia, como respuesta, aflora la creatividad, el deseo de compartir, de expresar los sentimientos que nacen del momento.
El mundo esta en completo cambio, es verdad, pero sin lugar a dudas, es la manera en la que lo vemos la que cambia en continuación, a partir del intercmbio de pensamientos a través de las diferentes maneras de expresión, los seres humanos se nutren de la riqueza de su arte y sus tradiciones, crea y se recrea… ¿Qué sería de un pueblo sin propuestas artísticas? ¿De qué se nutriría su espíritu?
Percibiendo la diversidad de la vida
Peregrina.
Frida y Diego. Escultura tallada en rábanos. Noche de rábanos en Oaxaca
Fotografía de Gabriela Garza
De repente todo se fue desvaneciendo,
como la neblina en un la madrugada,
como el aliento en un suspiro.
Los sabores amargos se aprecian más con el paso de los años.
También las fantasías toman matices obscuros de tonos refulgentes,
súbitamente
el fuego se hace frío y el agua tiene profundidades infinitamene invitantes.
Tirarse a la hoguera …
imaginar la última burbuja de aire que sube desde el abismo.
Perderse entre los desconocidos
que conocieron la tibieza de la vida,
Sentir un rítmico y ligero palpitar dentro el pecho,
pero por poco…
Al final,
las lagrimas no alcanzarán a lavar el carmesí que matiza la piel,
de ese color se evapora el último respiro,
un suspiro.
Me despertó el frío que hacía tiritar mi cuerpo.
Mi respiración era cálida…
Todavía.
Mis ojos los miraron… Peregrina.

«Abusos. Familias Migrantes de la Frontera Sur». Esculturas del artista oaxaqueño Alejandro Santiag. Un sueño me vino en mente al mirar parte de las 2501 estatuas de barro, tendidas frente al Templo de Santo Domingo en Oaxaca, México.

Puedo sentir el frío de estas rocas, su dureza y la ligera rugosidad de su superficie. Admiro sus colores y si concentro mi mirada en las vetas, pericibo que cada una de ellas es diferente de las otras. Puedo olerlas… encuentro todo un bosque escondido en alguna parte de su esencia. Mi pie las mueve y el eco que proviene rompe el silencio del momento. El mundo… La luz… Mis sentidos…
También en la oscuridad más profunda puedo percibir el mundo que me rodea, lo imagino, fabulo y lo preparo para proyectarlo hacia mi interior. Mi parte más oscura, ahí donde se esconden los más delicados secretos de mi verdadero ser, mi verdadera esencia, la que desconozco, ese espacio que busco con vehemencia a cada paso.
Trato de comprender la oscuridad que me ilumina por completo. Primera paradoja: oscuridad que ilumina. Aumentar mi capacidad de comprenderla no es tarea fácil, necesito nuevos sentidos: la voluntad, la perseverancia, la concentración, la introspección, vivir naturalmente espiritual. Los sentidos del espíritu, mucho más difícil adaptarme a usar sólo estos sentidos… Segunda paradoja: lo natural se vuelve sobrenatural y, por lo tanto, inusual.
Vivir lo sobrenatural de manera natural, tal vez así podré notar lo que hay más allá de la luz que me permite ver con los ojos y logre darme cuenta de lo que tiene sentido. Porque todo tiene sentido y va hacia el mismo sentido.
Bienaventuados los que viven cada día intensamente porque viven ya en un maravilloso cielo.
¡Bienvenido, 2012!
Lista para peregrinar en tus días.
Otras ventanas ante mis ojos.

Colores y vientos que renuevan mi espíritu.
Solsticio de invierno, tiempo para reflexionar.
Cuando las palabras envuelven nuestros sueños,
entonces nace la magia. Voy en busca de un poco de color
a tierras en donde el barro es negro y la tinta de la cohinilla, morada.
Piedra de Sol
Octavio Paz
Un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:
un caminar tranquilo
de estrella o primavera sin premura,
agua que con los párpados cerrados
mana toda la noche profecías,
unánime presencia en oleaje,
ola tras ola hasta cubrirlo todo,
verde soberanía sin ocaso
como el deslumbramiento de las alas
cuando se abren en mitad del cielo,
un caminar entre las espesuras
de los días futuros y el aciago
fulgor de la desdicha como un ave
petrificando el bosque con su canto
y las felicidades inminentes
entre las ramas que se desvanecen,
horas de luz que pican ya los pájaros,
presagios que se escapan de la mano,
una presencia como un canto súbito,
como el viento cantando en el incendio,
una mirada que sostiene en vilo
al mundo con sus mares y sus montes,
cuerpo de luz filtrado por un ágata,
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El estilo propio aumenta con al edad, acabo de leer… Y bien, tal vez sea cierto… Me doy cuenta de que me gusta mi pelo trenzado, los bolsos bordados a mano, los escotes pronunciados y las combinaciones bizarras.

Definitivamente estoy decidida a ser una hermosa anciana de pelo cano y arrugas; me encanta pensar que la gente se gira para ver los colores que endoso y se encuentre con la belleza de mi sonrisa.
Quiero ser excentrica y deliberadamente feliz. Quiero hacer y decir lo que me plazca… Como gozar a media mañana mientras el cálido sol invernal roza mis pies y me pierdo en la voluptuosa sensación de saborear un delicioso pedazo de chocolate con avellanas y miel y decir deliberadamente ¡que me causa un orgasmo exquisito!!!
Peregrina.
No se trata de contar cuánto sino de notar cómo. No quiero preocuparme por cuántos, sino pareciar y gozar al máximo cada uno de los cómos.

Creo que fue Pitágoras quien decía que los números son el principio de todas las cosas, las razones matemáticas en que las medidas adquieren sentido y nuestras facultades primarias lo identifican y hacen comprender, teniendo la propiedad de ser los exponentes más elementales y exactos que existen en la práctica. Son principios absolutos en la aritmética, aplicados en la música, magnitudes en estado de reposo en la geometría y magnitudes en movimiento en la astronomía. Un número es una razón, la razón un sonido, el sonido una forma y la forma un movimiento.
Los números no resultan de la abstracción, por el contrario, son circunstancias objetivas a las que les damos cualidades. Pitágoras veía al mundo como un número y en el mundo al alma como polvo de sol… un número infinitesimal del universo. La matemática entonces es lo discreto y lo contínuo, lo absoluto y lo relativo, lo estable y lo móvil, la aritmética, la música, la geometría y la astronomía. Todo parte de un número.
Termino un ciclo y comienzo otro… números que no cuento en secuencia, sino cuento en esencia.
Gracias por la abundancia de cada uno de mis números, cada año de mis años lo tomo ¡seriamente a la ligera!
Peregrina.