Música azul, Bruno Coulais
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No es sólo la belleza visual que manifiesta de forma tan clara la vida que fluye y confluye mientras las mareas suben y bajan en una eterna danza al ritmo de los seres que habitan sus aguas. Es la combinación del amor y respeto a los mares; el derroche de genialidad para encontrar la tecnología más novedosa que permita mostrar las mil formas en las que se manifiestan los océanos, el movimiento infinito en el que se expanden y contraen ola tras ola.
Suave o arrogante, con colores brillantes y cristalinos o tonos profundos y obscuros que nos hacen intuir la infinita distancia que nos puede alejar del fondo. Así son las melodías que Bruno Coulais compuso para musicalizar cada uno de los movimientos del agua, cada una de las piruetas de los seres que la habitan, acompañando y enmarcando con una armonía precisa y cadenciosa el ritmo propio del mar, el canto y encanto de sus seres.
Esta monumental obra cinematográfica producida y dirigida por Jacques Perrin y Jacques Cluzaud (discípulos y herederos de la pasión y talento de Jacques Costeau) nos permite no sólo ver, sino sentirnos parte, por un momento, de la belleza inigualable de la profundidad mágica de los océanos que abrazan la Tierra. ¿Quién le puso Tierra a nuestro planeta? ¿Por qué no la habrán llamado Agua?
Océanos es una película tan profunda como su nombre mismo. Aquí comparto «Oceans will be» la canción que acompaña los títulos finales. Visita su página, únete a la causa. Que nuestra huella no siga destruyendo su belleza azul.
Peregrina.



Se me antojó ir al teatro a ver a Joah Sutherland cantando el Dueto de las flores y encontré la animación de Christophe Vallaux «Sous le Dôme Épais». Fue entonces que me vino en mente publicar la serie de las doce óperas que componen L’Opera Imaginaire.El cortometraje inspirado en Lakmé encierra la magia del aria que lo musicaliza, la espiritualidad de un pueblo y la fascinación de un hombre cuando encuentra una mujer que lo cautiva. En ese momento, cuando la besa con la mirada, no hay ni religión, ni raza, ni pretensiones u obstáculos que impidan que el amor actúe. Pero el beso de una mirada puede durar toda la vida, o bien terminar cuando los pensamientos comienzan a poner obstáculos.




